Kendrick Meek, Charlie Crist y MARCO RUBIO
Publicado el 09-09-2010
Una contienda senatorial enredada
Por Guillermo I. Martínez
La contienda por el escaño senatorial en la Florida en menos de dos meses es reñida y extraña.
El candidato del Partido Demócrata es una figura bien conocida, al igual que su política. Kendrick Meek hoy es congresista en el Sur de la Florida. Se pudiera decir que él heredó el escaño de su madre Carrie Meek, quien representara al distrito por muchos años.
De Meek, hijo, se sabe que al igual que su mamá son afro-americanos y de ideas avanzadas. Nunca se han escondido de tener ideas progresistas, como tampoco lo ha hecho al mantener muy buenas relaciones con los tres congresistas cubano-americanos del sur de la Florida. En las elecciones del 2008 Meek fue uno de tres congresistas de la zona en negarse a hacer campaña a favor de los candidatos demócratas que le disputaban los cargos a los congresistas cubano-americanos. El decía que el conjunto de congresistas de esta zona trabajaban muy bien juntos para beneficiar a los residentes de esta área y que él no iba a perjudicar a los residentes de la zona para beneficiar a un partido.
Por su parte el candidato del Partido Republicano es bien conocido. Es conservador e hijo de exiliados cubanos. El “niño bonito” del “Tea Party” y de la Cadena Fox. Fue presidente de la Cámara de Representantes del estado, y es una persona con carisma y muy atractivo frente a las cámaras de televisión.
De Meek y Rubio sabemos que si uno está a favor de una idea el otro está en contra. Lo extraño de esta contienda son, las diferentes y muy variadas posiciones que ha tomado el actual gobernador de la Florida Charlie Crist en su empeño por ser el próximo senador del estado.
Ante nada hay que recordar que Crist era republicano, y que él decía que era conservador. Pero de nada la valió. Desde principios de año se vio con claridad que Crist no podía ganarle la primaria a Rubio. Rubio llegó a sacarle una ventaja de más de 20 puntos en las encuestas.
Entonces Crist se retiró de la contienda como republicano y se postuló como candidato independiente. Pero con Crist hay pocas cosas claras. Para ganar tiene que quitarle votos demócratas a Meek y decir que él es el único candidato verdaderamente independiente en la contienda.
Pero no aclara posiciones. No dice con que partido se va a alinear si lo eligen senador. Por ejemplo, Joe Lieberman, quien fuese senador demócrata por Connecticut ganó las últimas elecciones como independiente, pero él mantiene todas las prebendas que gozaba cuando era demócrata y todavía participa del “caucus” demócrata que muchas veces le da la mayoría absoluta - 60 votos - al Partido Demócrata.
Crist quiere que los demócratas voten por él pero no quiere decir si va a reunirse con los demócratas en el Congreso. Tampoco aclara mucho sus posiciones sobre temas de importancia.
En la última semana de agosto Crist dijo que si él hubiese sido senador su voto hubiera sido a favor del plan de reforma de la salud. Ese mismo día su oficina emitió un comunicado diciendo que Crist no había querido decir lo que había dicho. Y al día siguiente el propio Crist dijo que él estaba a favor de partes del plan de reforma de la salud y en contra de otras. Agregó que el plan se podía mejorar y que esa era una de las ventajas de ser independiente.
Pero la realidad es que nadie sabe cuál es la posición de Crist. Nunca ha sido muy claro. Fue republicano hasta que se fue del partido. Dijo que era conservador y ahora no lo repite. Quiere que los demócratas voten por él en vez de votar por un candidato demócrata de por vida. Y dice que deben hacerlo porque él es el único que puede derrotar a Rubio.
Parece que se le ha olvidado que se tuvo que ir del Partido Republicano porque Rubio le hubiera dado una buena pateadura en las primarias. Pero ahora quiere hacerse el mesías.
Y pensar que el control del Senado puede estar en manos de una persona que ni siquiera tiene ideas en las que cree y defiende.
Guillermo I. Martínez reside en la Florida. Su dirección electrónica es: Guimar123@gmail.com
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