Publicado el 09-14-2010
Tendencias
de la economía
Por Sergio Boffelli Diario Las Américas
La economía centroamericana vive un proceso de enfrentamiento ante la crisis mundial y, al mismo tiempo, adaptaciones internas y tendencias políticas diversas que, aunque ha logrado salir airosa de las crisis, los resultados finales aún están por verse.
Sin embargo los programas estructurales y de ajustes financieros impulsados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a partir de 1990, han ayudado a la región a enfrentar la recesión global de los últimos años.
Además, para las economías de los más de 30 millones de habitantes de los cinco países, está siendo posible incorporarse a la globalización sin golpes traumáticos. Es así que ahora Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica (en ciertas ocasiones acompañados por República Dominicana o Panamá) son parte de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, un recién Acuerdo de Asociación -similar a un TLC- con la Unión Europea, y en camino un TLC con México.
El Acuerdo con la UE ha suscitado comentarios diversos, y en algunos ha quedado la impresión de que la región no supo resistir a presiones y por la prisa no negoció apropiadamente. A pesar de ello, el mercado de 500 millones de europeos con poder adquisitivo superior, son una oportunidad comercial importante para la región.
En mayo AFP reportó que el secretario técnico de la presidencia salvadoreña, Alexander Segovia, dijo que “las negociaciones se han cerrado de manera exitosa.” Incluso el presidente nicaragüense Daniel Ortega, que maneja un confuso discurso en relación a Estados Unidos la UE, reconoció que “nuestros productores han salido bastante bien, hemos logrado resultados positivos para Nicaragua.”
La voluntad política de los gobiernos de turno y la visión empresarial local, determinarán en muy buena parte la decisión de explorar estas nuevas oportunidades, que exigen mayor control de calidad, presentación y capacidad de producción.
Durante el año 2008 la UE registró un superávit comercial con Centroamérica de aproximadamente 8 mil millones de euros, exportando más de 27.244 millones de euros e importaciones de 19.236 millones de euros, según datos de la Comisión Europea.
Ahora bien, no todos los acuerdos se han negociado de manera conjunta. Costa Rica, por ejemplo, ha firmado bilateralmente un TLC con China. Costa Rica abarca cerca del 70% del comercio centroamericano con los europeos.
La economía de la región es cambiante, y los pronósticos varían año con año. En agosto del 2008, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), indicaba que “el ritmo de actividad económica continúa desacelerándose en Centroamérica. En efecto, a mayo de 2008 la variación de la tendencia ciclo del IMAE fue de 5.6%, mientras que un año antes se encontraba en 6%. Los países que muestran el menor dinamismo son Nicaragua y El Salvador, mientras los más activos serían Honduras y Costa Rica. En esta desaceleración los efectos del entorno externo son preponderantes, al igual que las medidas adoptadas por los Banco Centrales en materia de política monetaria restringiendo la liquidez para disminuir los brotes inflacionarios recientes.”
En ese reporte el BCIE destacaba un inflación del 13.8%, la dependencia del petróleo para la generación de energía, altos precios internacionales de alimentos básicos, una política monetaria poco restrictiva.
El desbalance comercial habría aumentado a finales de mayo casi un 40% respecto al registrado el año previo, y el análisis de la entidad financiera reflejaba indicadores preocupante, como “se desaceleran las economías de la región, se acentúa la apreciación de los tipos de cambio real, disminuye el ritmo de crecimiento de las exportaciones”, enumerando entre sus causas que “las importaciones continúan creciendo a ritmos elevados, aumento acelerado de la factura petrolera, se desacelera el crecimiento de las remesas, las reservas internacionales netas aumentan a ritmo moderado, disminuye el crecimiento de los ingresos corrientes, las tasas de interés tienden a la baja, pero en medio de considerables volatilidades, y la tasa de interés pasiva en dólares muestra un comportamiento descendente.”
A pesar de este reporte, en marzo del 2010 según la publicación Siglo XXI, en entrevista que realizara Roxana Lario, el economista jefe del BCIE, Pablo Rodas, indicó Centroamérica tenía un desafío fiscal ante la caída de la tributación, el aumento del déficit fiscal y la deuda pública, y que los gobiernos han propiciado una reforma tributaria, pero “el desafío es que estas modificaciones no afecten de manera muy severa al sector privado en sus afanes de recuperación, según el profesional.”
En la entrevista, sobre el crecimiento económico de la región, Rodas dijo que “en el caso específico de Guatemala creemos que la economía puede llegar a crecer cerca de 1.3% y 2.3% del PIB en 2010. Sería una tasa superior a la alcanzada en 2009, cuando fue de 0.4%. En cuanto al PIB per cápita, es bajo, pues crece cerca de 2.4% y 2.5% por año. No creemos en una recuperación plena en 2010, sino hasta en 2011. Este año el crecimiento será moderado. Se espera que Guatemala se recupere”, y que Costa Rica, Panamá y República Dominicana lograrían una tasa de crecimiento aceptable.
En relación a la región dijo que “para este año se prevé una recuperación en las importaciones, exportaciones, remesas, turismo y recaudación tributaria. Mucho depende de la economía de Estados Unidos y Europa. En la primera nación sabemos que el empleo todavía está muy precario, lo cual afecta a los hispanos y a su vez merma el envío de remesas’ y la caída de importaciones afecta las exportaciones del área.
Néstor Ríos, de Diario Co Latino, citó datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que coinciden con los del BCIE, proyectando que en 2010 “Estados Unidos tendría un crecimiento de apenas 2.7. Europa le seguiría con 1.0, Japón con 1.7%, Latinoamérica, 3.7%, Asia, 8.4, y los países emergentes con 6%. En consecuencia, el crecimiento mundial, según estimaciones del FMI, sería del 3.9%”, por lo que el BCIE indicaba “el 2010 será un año de recuperación, pero moderada. Hay que superar el pesimismo, pero tampoco hay que incurrir en un optimismo desmedido.”
En agosto del 2010 el BCIE reportó que la recuperación económica permitirá que Honduras crezca en 2010 entre 2,3% y 3,3% y con una inflación de 4,6%, en su informe Tendencias & Perspectivas Económicas de Centroamérica y República Dominicana, aunque estas cifras serían notadas al final del año.
“En el caso de Centroamérica, la forma de la trayectoria y la intensidad de la recuperación estarán estrechamente ligadas a la dinámica de los países industrializados, especialmente Estados Unidos, pero es de esperar que los impulsos positivos no se experimenten sino hasta ya bien entrado el 2010”, señala el informe.
Para Guatemala se pronostica un crecimiento del PIB entre 1,3% y 2,3% y una inflación del 3,6%. El Salvador registraría rangos entre 1,3% y 2,3% del crecimiento del PIB y una inflación del 2,6%. Nicaragua crecería entre 1,0 y 2,0% y una inflación de 6,0%. Costa Rica crecerá entre 3,7 y 4,7% y registrará una inflación de 5,3% y Panamá crecerá también entre 3,5 y 4,5% con una inflación en torno del 2,6%. Las proyecciones para República Dominicana son que crezca entre 4,2% y 5,2% y tenga una inflación de 4,0%.
Potencias orientales como China, Japón, Corea del Sur, y Brasil, explorar posibilidades con Centroamérica. Los orientales juntos superan las economías de Estados Unidos y UE.
El mes pasado se anunció que los gobiernos de la región analizarían una posible restructuración para facilitar e intensificar el comercio, que tiene que ver con restricciones, trámites aduaneros, impuestos.
¿Influye la política en la economía? Parece que en Centroamérica, en los últimos años, poco o nada tiene que ver. Según el economista y periodista nicaragüense Luis Núñez, en Nicaragua la inversión extranjera “no es democrática”, y que las crisis políticas poco les preocupan. “Hay otras prioridades que a la inversión le interesa”, escribió Núñez, citando los engorrosos trámites y permisos de gobierno, la falta infraestructura de carreteras, los problemas con aduanas y puertos, y falta de mano de obra calificada.
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