El Capitolio, La Casa Blanca a través de la verja y Catedral Nacional Fotos J. Hdez
Publicado el 02-05-2011
Diversidad cultural
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
La capital estadounidense es mucho más que la sede del gobierno nacional y cuenta con una extraordinaria oferta cultural todos los días del año. Un destino turístico muy peculiar para quienes buscan conocimiento, cultura e historia. Propuesta que ofrece una infinidad de actividades, muchas de ellas gratuitas, para grandes y pequeños.
Paseo obligatorio
Concebida como la ciudad ideal para albergar el gobierno de la nueva Nación a finales del siglo XVIII, la capital estadounidense luce esbelta y elegante con sus amplias avenidas, fachadas neoclásicas y museos muy bien servidos.
Comenzamos por El Capitolio, símbolo supremo del país, incluso más importante que la Casa Blanca. Impresionante edificación neoclásica, construida en el siglo XIX, que congrega a las cámaras del Congreso y el Senado. Su interior alberga una importante colección de pinturas que representan a las figuras y sucesos de la historia nacional, así como el acta original de la Constitución muy bien custodiada.
Andando por la Independence Avenue, que corre a lo largo de la ancha zona peatonal The Mall, encuentras los museos de Historia Natural, el de los Indios Americanos y el del Aire y el Espacio, donde los más pequeños disfrutan la presencia del avión de los hermanos Wright, la cápsula del Apolo IX y un trozo de roca traída de la Luna, así como motores y aviones comerciales que denotan la larga historia del hombre por volar. Magnífica oportunidad para atraer la atención de los más pequeños al mundo de los museos. Oferta resaltada por la presencia del National Gallery of Art que ostenta la colección de arte pictórico y escultórico internacional más importante de la Nación.
Otra buena opción para los más pequeños es el National Zoo, que cuenta con más de 2,000 animales derivados de 400 especies. Recinto que hace posible la presencia de tigres, leones, jirafas y elefantes, así como monos, osos y aves exóticas, entre muchos otros, procedentes de los cinco continentes.
Una magnífica fecha para visitar la capital estadounidense es la dada por el Festival de los Cerezos, señalada entre el 28 de marzo y el 12 de abril, cuando estos peculiares árboles, plantados sobre la orilla del río Potomac, transforman el paisaje con sus flores color rosáceo que apenas viven dos semanas. En la página web NationalCherryBlossomFestival.org puedes obtener información detallada sobre la celebración.
Casi al final de la gran avenida, luego de pasar por la Casa Blanca y el obelisco que rinde tributo al primer presidente George Washington, se alzan los santuarios dedicados a los caídos en los conflictos de Viet Nam, Corea y la Segunda Guerra Mundial. Sobrecogedores monumentos que convocan a la reflexión y sirven como antesala a la piscina reflectante que anuncia el memorial al presidente Abraham Lincoln. Una impresionante edificación que semeja a un antiguo templo griego de estilo dórico, donde descansa una inmensa escultura del antiguo mandatario.
Si cuentas con un par de horas, visita la Catedral de San Pedro y San Pablo, mejor conocida por la Catedral Nacional. Un gran templo católico que domina el entorno de una colina en la ciudad. Edificado mayormente durante la primera mitad del siglo XX, a semejanza del siempre impresionante estilo gótico. El santuario es también nombrado La Casa Nacional de Oración porque allí se realizan oficios de todas las denominaciones.
Una buena manera de terminar la tarde es tomando un paseo en barco por el río Potomac, donde puedes cenar y ver la puesta del sol, al mismo tiempo que disfrutas la capital desde otra perspectiva y aprecias como los monumentos son iluminados.
Puedes consultar el portal cibernético Washington.org para obtener información adicional sobre las muchas amenidades que ofrece la ciudad.
Abanico internacional
Además de la diversidad urbana, hay otro Washington D.C. prácticamente desconocido. Un atractivo abanico cultural donde se destaca la presencia hispánica con el Instituto Cultural Mexicano, el Centro de Artes Fondo del Sol y el Teatro Hispano Gala.
Un ingrediente básico que hace posible la mezcla cultural es la presencia de más de 150 embajadas, cancillerías y residencias diplomáticas que provoca el despliegue de colores, banderas e idiomas. Muchas de ellas fieles exponentes del arte de sus países y anfitriones de fiestas públicas.
Una de las nacionalidades más arraigadas en la capital es la china, que cuenta con un barrio muy atractivo a lo largo de las calles H e I, cuya entrada principal está dada por una colorida puerta sobre la intersección de las calles H y 7. Sitio muy bien servido por tiendas y restaurantes del país asiático, así como de otros orígenes del lejano continente, que cuentan con variados artículos para comprar y el buen comer por menos precio.
Donde hospedarse
Washington D.C cuenta con una inacabable oferta de hoteles y precios que pueden resultar altos. No obstante, si quieres ahorrar y tan solo te importa el hotel para ducharte y descansar unas horas, consulta el portal cibernético Hostels.com en Internet. Un impresionante proveedor de pequeños hoteles y hostales, todos muy bien situados y atendidos, que cuentan con habitaciones compartidas o privadas a precios increíbles.
Otra opción es pernoctar en pueblos adyacentes a la Capital. Por ejemplo, College Park, a tan solo 15 millas, Springfield, 18, Manassas, 30, e inclusive Baltimore, 34, con una amplia oferta de hospedaje y tarifas que comienzan en 58 dólares por noche para una habitación doble. Distancia que debes cubrir en autobús o automóvil alquilado.
Dónde comer
Amplia es la oferta culinaria de la Capital. En la zona de Mount Pleasant encontrarás a Don Jaime. Un restaurante muy popular por su menú internacional hispano con platos que no superan los 10 dólares. Además, está Rumberos, justamente al lado del teatro Gala, en la calle 14, que aboga por el arte culinario gourmet de Sudamérica y el Caribe, con énfasis en la cocina cubana y puertorriqueña, así como la música de ambas islas caribeñas, con precios entre 10 y 25 dólares por plato.
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