Fotos Jesús Hernández
Publicado el 02-26-2011
A Jerusalén
en Semana Santa
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
Aún estás a tiempo para preparar un viaje a Jerusalén en Semana Santa. Fecha que conmemora los últimos días de Jesús de Nazaret en la antiquísima ciudad. Evocación que este año comienza el 17 de abril con el Domingo de Ramos y alcanza su máximo esplendor el 24 con el Domingo de Resurrección.
De hecho, no son muchas las guías de turismo que exhortan a visitar la antigua capital del reino de David. Sin embargo, tres viajes a Jerusalén me confirman que no hay mayor seguridad que la admiración que sientes al caminar por sus calles. Sobre todo cuando andas sin parar por la Ciudad Vieja. Casco antiguo que perdura tras murallas y está compartido por judíos, cristianos y musulmanes. Peculiar amalgama que destaca el vestir de cada uno de ellos y la presencia de iglesias, sinagogas y mezquitas que anuncian sus respectivas convicciones. De un lado escuchas el susurro de los judíos y del otro oyes entremezcladas las plegarias musulmanas y el replique de las campanas en los templos cristianos.
Veinte siglos han pasado y buena parte del Jerusalén bíblico descansa bajo el actual. Por eso resulta imposible encontrar la ciudad de hace 2000 años. No obstante, el casco antiguo guarda el recuerdo del pasado y anuncia por donde Jesús anduvo con su cruz a cuestas.
Semana Santa
El Domingo de Ramos miles de cristianos de todas las denominaciones y razas se agolpan en las inmediaciones del Monte de los Olivos, el cerro donde Jesús lloró al contemplar la ciudad, para luego entrar triunfantes por la puerta de los Leones, ya que la puerta Dorada, por donde el Mesías entró; fue tapiada por los musulmanes para impedir la próxima entrada del Hijo de Dios, según la creencia religiosa.
El lunes la muchedumbre sube al Monte del Templo, donde estuvo el gran santuario judío y hoy se encuentra La Cúpula de la Roca, para recordar la expulsión de los mercaderes.
El miércoles van al Coenaculum, donde se celebró La Última Cena y Jesús cortó el pan, bendijo el vino y lavó los pies a los discípulos. Un suceso recogido por los Evangelios que repiten con sacerdotes y fieles en el lugar.
El jueves todos regresan al Monte de los Olivos para orar en el huerto de Getsemaní, donde, según el Nuevo Testamento, Jesús oró minutos antes de ser apresado. Un sobrecogedor jardín, muy bien cuidado, donde sobresale un viejo olivar que, según afirman los encargados, es descendiente de aquel que fue testigo de la angustia, devoción y arresto.
Viernes Santo es el segundo día más esperado de la conmemoración. Todos acuden al arco del Ecce Homo, el lugar que entonces daba entrada a la fortaleza romana de Antonia; donde el procurador Poncio Pilato escuchó al Mesías y luego se lavó las manos.
Minutos después, la multitud carga cruces, unas grandes y otras enormes; y acude al lugar donde Jesús fue azotado, hoy marcado por el Monasterio de la Flagelación; para luego recorrer sus pisadas por Vía Dolorosa y parar en cada estación del Vía Crucis. Unos lloran y hay quien se desmaya ante tanta emoción, pero el mar de fieles continúa su andar hasta llegar al gran templo del Santo Sepulcro, donde estuvo el Monte Calvario y la cruz fue colocada. Instante crucial que convoca al gran silencio y la reflexión profunda.
Tres días después, recuperados de la conmoción; todos van a la Iglesia de la Resurrección, donde se encuentra la cueva que fue sepulcro y más tarde testigo del retorno de Jesús.
¿Cómo llegar?
Varias son las vías para llegar a Israel, previa escala en Newark, Nueva York o Europa. No obstante, ELAL es la aerolínea nacional del país hebreo y cuenta con una serie de ofertas muy tentativas. No obstante, recomendamos optar por un paquete turístico que incluya billete de avión, hotel e incluso transporte terrestre, así como excursiones dirigidas, muy bien habilitadas en español; para evitar el traslado de un lado a otro por cuenta propia.
Si portas un pasaporte estadounidense no necesitas visa, pero si viajas con el documento de otro origen, comunícate con la oficina consular israelí para obtener información adecuada.
Sistema de seguridad
Israel cuenta con un sistema de seguridad que impresiona. La violencia acaecida en años anteriores obliga a las autoridades a mantener unas normas mínimas de protección pública. No se asuste si le hacen varias preguntas cuando arribe al aeropuerto. Preguntas aparentemente sencillas como la razón de su visita, hotel donde se hospedará y si conoce a gente en el país. Un corto interrogatorio secundado por una amable sonrisa que no busca respuestas, sino la manera sincera que sea contestado.
¿Dónde hospedarse?
Jerusalén cuenta con una amplia oferta hotelera de cinco, cuatro y tres estrellas entre los que se destaca el King David Hotel por su lujo e historia. No obstante, hay muchos otros hoteles de buena calidad, así como hostales y casas de huéspedes. Consulta el portal cibernético www.goisrael.com para obtener información detallada sobre promociones y atracciones turísticas.
¿Dónde comer?
La oferta culinaria es amplia, pero no espere encontrar jamón o carne de cerdo. Los platos típicos, mayormente confeccionados con verduras, otras carnes y salsas, son fruto de la fusión de culturas. Por ejemplo, el restaurante Eucalyptus, número 7 de la calle Horkanos, es un local aparentemente modesto, pero liderado por el chef internacional Moshe Basson que tiene en cuenta las viejas recetas del país y los secretos dados por la Biblia. Desfile de 7 u 11 platos, que incluye un delicioso pan de pita que llaman shrak, ricas infusiones y vino, por 40 ó 50 dólares al cambio actual. Menú donde se destaca una inmejorable carne de res en salsa agridulce con berenjena y tomate, así como el plato estrella fohara, confeccionado con cordero en una cazuela de barro ingeniosamente cubierta con pan de pita.
¿Dónde comprar?
Jerusalén cuenta con un antiquísimo mercado popular árabe en la Ciudad Vieja. Hay auténticas lámparas de corte arábigo, alfombras y los artículos religiosos abundan por doquier. Los mercaderes se alistan a la entrada de sus pequeñas tiendas y pregonan lo que tienen para vender. Inflan los precios porque esperan que el cliente regatee. Una vieja costumbre que busca la presa perfecta. Un rosario hecho de olivo es ofrecido por 10 dólares, pero si insiste puede bajar el precio a 3 dólares al cambio.
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