Blanco o tinto en medio de un viñedo Fotos J. Hdez
Publicado el 03-05-2011
Bourgogne o Borgoña
suena muy bien
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
Situada en el centro de Francia, a tan sólo una hora y algo en tren desde París, está Bourgogne con su mar de viñas que no parece tener fin. La muy histórica región francesa, que llamamos Borgoña en español o Burgundy en inglés; luce sus campos y pueblos bañados por el buen vino. Un destino turístico donde prevalece el buen comer, abunda el carácter afable de la gente y los precios no son tan altos como los que encuentras en la capital gala.
De un lado al otro
En Borgoña la vida y el vino están mezclados. Vida que apuesta por la naturaleza, la tradición y la arquitectura de antaño en medio de un amplio paisaje donde los viñedos saltan a la vista.
Cuentan que esta tierra fue ocupada por el pueblo germánico burgundí tras la caída del Imperio Romano. Que su poder llegó hasta lo que hoy conocemos por las fronteras de Suiza e Italia, y que más tarde fue ocupado por los francos para dar comienzo a la nación francesa. Una historia colmada de sucesos y anécdotas de caballeros y espadas que dio paso al desarrollo de la agricultura en la zona.
En Borgoña encontramos a la localidad de Auxerre. Una ciudad de origen romano que yace sobre las márgenes de un ancho río y cuenta con un impresionante casco antiguo que data del Medioevo. Andar que disfrutamos cuando transitamos por sus intrincadas calles que dan albergue a viejas casonas de madera y luego subimos la cuesta para llegar a la catedral gótica que parece cuidar la ciudad.
Cerca de Auxerre está Chablis. Cuna y único productor autorizado del célebre vino blanco chablis. Una rica zona vinícola cuyo origen se remonta al siglo I a.C y más tarde produjo el preciado caldo en manos de unos monjes.
Beber y beber
De hecho, la mejor manera de probar el vino blanco o tinto de la zona es plácidamente sentado en medio de un viñedo. Mejor aún si vas acompañado de un buen instructor que sepa contar la historia y explicar la diferencia entre un caldo y el otro. Oportunidad única que tiene a varios guías haciendo su zafra con la afluencia de turistas y la necesidad que tenemos de aprender cómo diferenciar el buen vino del malo.
Eric Szablowski es uno de esos guías y voy en su viejo Citroën 2CV de un lado al otro del campo. Un trayecto que me hizo recordar las viejas películas de Alain Delón e incluso hacerme sentir un poco francés. “Aquí somos auxerroás primero y burgundís segundo”, afirmaba Eric, para luego agregar, tras una breve pausa, “y después somos franceses”. Talante ligeramente regionalista que incluso define el sabor del vino y el buen comer de la zona.
“La gente cree que los vinos de Burgundy son complejos, pero no lo son”, afirmaba. “Solamente usamos dos tipos de uvas. La Chardonnay para el blanco y la Pinot noir para el tinto”. Así de fácil lo planteaba, para luego agregar lo que yo sabía. Que la tierra, el clima y la experiencia son las que dictan la calidad.
Tierra adentro
Al sur de Auxerre, prácticamente oculto en medio del monte, un ejército de artesanos levanta un castillo medieval al estilo y semejanza de las construcciones del siglo XIII. Una auténtica réplica de la arquitectura antigua que edifican en pleno siglo XXI con las técnicas y materiales del XIII. Incluso el hierro se funde en el lugar para hacer las herramientas y las tejas son fabricadas a mano. No hay grúas ni mezcladoras de hormigón. Tampoco taladros o martillos eléctricos. Todas las herramientas son artesanales, inclusive la cuerda que tira del cesto para subir la mezcla a lo alto de la torre. Una aparente descabellada idea que lleva por nombre Guédelon y hoy a medio hacer recibe miles de curiosos visitantes. Información detallada que puedes obtener en el portal cibernético Guedelon.fr en Internet.
También al sur de Auxerre, e igualmente a corta distancia, está Vézelay sobre una gran colina con su catedral románica. Un entrañable pueblo que aún bien huele a medioevo y asegura guardar restos de Santa María Magdalena. Reliquia que atrajo y continúa atrayendo a miles de peregrinos y curiosos al gran templo construido en el siglo XI. Una conmovedora edificación que destaca su caudal escultórico, aún cuando parte de su aspecto exterior fuera dañado por las turbas de la Revolución francesa.
Dónde comer
Cualquier sitio en Borgoña es bueno para comer. Una rica cocina tradicional que tiene al boeuf bourguignon por plato estrella. Carne de vaca cocida lentamente con vino tinto y acompañado de unas papas al horno. Hay además jamón veteado y gallo al vino, así como unos huevos hechos igualmente al vino que he repetido aquí en casa. Todo esto acompañado de los quesos de cabra, unos frescos y otros añejados, que son el preámbulo del buen postre por comer.
No obstante, si buscas la alta cocina de la región, esa que además de exquisito sabor tiene buen servicio y presentación gourmet; recomiendo a Lorain en la localidad Joigny y Bernard Loiseau en Saulieu, ambos con tres estrellas Michelín. Menú, precios e incluso sofisticado hospedaje que puedes obtener bajo las direcciones electrónicas CoteSaintJacques.com y Bernard-loiseau.com respectivamente.
Cómo llegar allí
Varias son las aerolíneas que prestan servicio a Francia desde Estados Unidos, entre las que destaco American Airlines y AirFrance desde Miami. El aeropuerto parisino Charles de Gaulle cuenta con servicio de tren bala TGV a Montbard o Dijon, donde puedes comenzar tu viaje por Bergoña. También puedes tomar el metro en el aeropuerto rumbo a la estación de trenes Gare du Lyon para viajar a Laroche Migennes y luego continuar a la localidad de Auxerre. En el sitio web RailEurope.com encontrarás información detallada sobre el servicio ferroviario
Asimismo, puedes optar por un paquete turístico que incluya pasaje aéreo, hospedaje e incluso transporte. El portal cibernético Burgundy-tourism.com, disponible en español, cuenta con toda la información que necesitas.
Si portas un pasaporte estadounidense no necesitas visa, pero si viajas con el documento nacional de otro origen comunícate con la oficina consular francesa.
Dónde hospedarse
Muchas son las opciones para pernoctar en Borgoña. Hay buenos hoteles por doquier, pero destaco Auberge de la Beursaudière, muy cerca de Chablis y portal cibernético Beursaudiere.com, por su buen servicio, amplias habitaciones y singular disposición en una antigua mansión medieval. También menciono La Ferme de la Lochere, muy cerca de Marigny le Cahouet, cuya dirección web es FrelonsFabulousFrance.com, rodeado de naturaleza, buen vino y cocina tradicional.
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