Publicado el 04-16-2011
Semana Mayor
en Quito
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
Abril trae el fervor de Semana Santa a Quito en Ecuador. Allí miles se agolpan en las aceras del casco histórico para ver al Cristo del Gran Poder y a cientos de fieles descalzos que halan cadenas atadas a los pies, cargan grandes cruces de maderas o portan ristras de espinas en acero incrustadas en el pecho. Conmemoración religiosa que data del año 1597 y es hoy una de las demostraciones de fe cristiana más enérgicas que acontece en Sudamérica.
Casco histórico
Destinos turísticos en América hay muchos, pero pocos guardan tanta historia como San Francisco de Quito. La ciudad capital de Ecuador fundada por los españoles en 1534, aunque sus primeros pobladores datan unos 10 mil años antes de Cristo. Una urbe de millón y medio de habitantes que parece colgar en las alturas de los Andes. Tierra de eterna primavera y morada del primer casco histórico en territorio americano declarado patrimonio de la humanidad. Impresionante bagaje cultural matizado por la presencia de la raza indígena y el sudor del diario vivir marcado en sus rostros.
El casco antiguo, o Ciudad Vieja como le llaman; apenas lucía sus viejas edificaciones coloniales porque estaban prácticamente cubiertas por la mugre y el polvo en un barrio que no aconsejaban visitar. Pesar que comenzó a cambia hace diez años con la restauración de iglesias, casonas y otras edificaciones, así como el establecimiento de servicio público para el turista y hasta un nuevo aeropuerto que sufragan con un impuesto de 40 dólares por viajero.
De hecho, hoy la Ciudad Vieja luce sus edificaciones mayormente restauradas. La pieza central es la Iglesia de San Francisco y es una mezcla de arquitectura neoclásica, barroca española, mudéjar y mestiza incaica, construida en la segunda mitad del siglo XVI. Templo católico que guarda en su interior un impresionante inventario de retablos e imágenes religiosas. Arte que responde a la muy distinguida escuela de pintura e imaginería de la ciudad que igualmente se puede apreciar en el Monasterio de San Francisco, situado al lado de la iglesia, convertido en museo.
Semana Mayor
La gran jornada anual comienza el Domingo de Ramos con una misa en la plaza de San Francisco y un animado desfile artístico que parte de La Basílica del Voto Nacional. Hay además fiestas y conciertos de campanarios, así como alguna programación especial de danza folclórica y música autóctona del país.
El miércoles y el jueves hay misas muy específicas, así como renovación de los compromisos sacerdotales, pero el viernes, el Viernes Santo, la Semana Mayor alcanza su mayor euforia.
Desde la Plaza de San Francisco surge la esperada procesión. La gente espera pacientemente la salida del Cristo del Gran Poder, una impresionante talla del siglo XVII; que representa al Mesías cargando la cruz, seguido por La Virgen de los Dolores, tallada en el XVIII. Ambas imágenes son transportadas sobre unos carros habilitados muy bien engalanados y repujados en cobre que llaman “andas” y van impulsados por la fuerza de unos 30 hombres.
Juntos, Ella tras de Él y el pueblo tras de ellos, recorren unas 33 manzanas, pasan frente a la Basílica y regresan al punto de partida que es la Iglesia de San Francisco.
Pero primero van los penitentes que suman más de dos mil. Son los que se flagelan o cargan cruces como penitencia. Azote que los hacen sangrar y cruces enormes que los obligan a caer al suelo. Otros apenas pueden andar por el peso de las cadenas que llevan atadas a los pies o el dolor de las púas de las ristras de acero incrustadas en la piel. Unos sangran y otros no, pero la tortura es igualmente visible y dolorosa, así como incomprensible para los ojos de quienes no logran entender.
Siguen el paso los cucuruchos vestidos con túnicas color púrpura y unos largos bonetes que cubren cara y cabeza. Están las Verónica, cubiertas con mantos que asemejan a los de aquella época, para representar a la mujer que limpió el rostro de Cristo.
A la gran procesión se unen miles de fieles. Un mar de gente que cubre la calle de un lado al otro y se extiende por largas cuadras. Hay mayores, jóvenes y niños. No hay vítores ni cánticos como en los pueblos de España, sino un silencio afligido que es únicamente interrumpido por un casi constante clamor de alabanzas. Manifestación pública de gran devoción que se prolonga por unas cinco horas.
Luego el domingo, Domingo de Resurrección, hay más fiestas y representaciones artísticas, mientras la gente acude por miles a la Plaza Grande o de la Independencia, donde está la Catedral, para presenciar una solemne misa pontifical presidida por el arzobispo.
¿Cómo llegar?
Quito está servido por un renovado aeropuerto situado en las inmediaciones de la ciudad, donde se destaca el servicio de las aerolíneas LAN y American Airlines desde Miami. Si viajas con pasaporte estadounidense no necesitas visa. En caso diferente, debes consultar el consulado del país sudamericano.
Dinero
El dólar estadounidense es la moneda que rige la economía del país andino. Conveniente disposición que evita el confuso canje de divisas. No obstante, los precios continúan siendo sustancialmente bajos para el visitante del norte. Un atractivo que anima a visitar esta ciudad prácticamente desconocida.
¿Dónde hospedarse?
La capital ecuatoriana cuenta con una renovada oferta hotelera, donde se destacan los hoteles condicionados en viejas casonas del casco histórico.
No obstante, destacamos el JW Marriott con más servicio por mejor precio y situado en el buen barrio de La Mariscal, a unos 10 minutos del centro histórico y 5 del aeropuerto.
Consulta el portal cibernético Quito.com.ec en internet para obtener información detallada sobre ofertas, datos de interés y cartelera cultural.
Dónde comer
En Quito puedes comer por menos de 4 dólares en un lugar popular. En la zona aledaña a la Iglesia de San Francisco encontrarás una gran oferta de restaurantes y cafeterías, así como en la Plaza Grande donde está el centro comercial del antiguo palacio arzobispal. Una señorial edificación que gira en torno a un patio central colmado de mesitas. Tienes que probar el plato estrella de la cocina ecuatoriana. Le llaman Seco de chivo y consiste de cordero estofado, previamente adobado con uvillas (receta típica de la zona), arroz blanco o amarillo, rico maíz del país y ensalada.
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