Lago Titicaca Fotos J. Hdez
Publicado el 06-04-2011
Allá en las alturas
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
Si sobrevolar en avión los grandes picos de Los Andes es impresionante, imagina acercarte a sus alturas y andar por alguno de sus lugares más alcanzables. Lugares como La Paz y el Lago Titicaca enclavados en medio de montañas y barrancos que no parecen tener fondo. Dos sitios tan peculiares como únicos donde sientes la sensación de tocar el cielo.
La más alta
La Paz yace en medio de un gran hoyo a unos 12,000 pies de altura y es la ciudad más alta del mundo. Capital de Bolivia donde la vida del pueblo transcurre atada a su cultura milenaria. Allí el verano no supera los 60 grados F (unos 15C), mientras en invierno la noche es fría y la gente conoce la nieve.
Fundada por el conquistador español Alonso de Mendoza en 1548, en medio de un antiguo yacimiento de oro, La Paz muestra un aspecto urbano cosmopolita y contrastante. Barrios populares y necesitados situados en el lado norte, mientras el sur ostenta sus barriadas más opulentas. Dos extremos discordantes que parecen estar conectados por una amplia avenida que todos llaman Paseo del Prado, pero lleva por nombre Avenida 16 de Julio, fecha patria independentista, donde proliferan las edificaciones antiguas, contemporáneas y modernas, así como una lista interminable de establecimientos, restaurantes y cafeterías populares.
Al comienzo de la amplia avenida está la Plaza de San Francisco. Una espaciosa explanada donde abundan los vendedores ambulantes y el pueblo se reúne. La típica estampa de un pueblo que busca el sustento. Una imagen caracterizada por el traje típico de la mujer de la zona con larga falda de pliegues y colores, chal y sombrero negro, que anuncia el clima templado de la ciudad andina.
Detrás de la iglesia de San Francisco está el Mercado de las Brujas. Un barrio que incita a caminar sus calles para curiosear la mercancía y los dones que una legión de autoproclamadas brujas, mujeres de la medicina popular, astrólogos y adivinadores ponen a disposición del transeúnte. Amuletos, plantas medicinales y un sin fin de componentes que provienen de la brujería precolombina. No hay enfermedad o padecimiento que carezca de una hierba por solución. Brebajes que aseguran sirven para curar los dolores y enseres que calman los contratiempos de la vida.
En calle Linares, donde abundan muchas de estas tiendas, hay una llamada Goya que nada tiene que ver con el célebre pintor español. La acera está cubierta por unas mesas repletas de plumas de lechuza, piedras, velas y jabones fortificados con aceites o hierbas. Unas viejas botellas guardan unos líquidos que a su vez conservan plantas o cabezas de boas.
Al doblar de la esquina, donde el barrio continúa, una tenue columna de humo anuncia que algo sucede. Ni tan siquiera Harry Potter podría imaginar tanta magia y brujería juntas en un solo lugar. Bartolina, una de las brujas, oficia un raro ritual que la abuela le enseñó. Ha prendido una pequeña hoguera y sobre ella sujeta en sus manos el feto de una llama. Le está pidiendo a Pachamamama, el dios de la Madre Tierra, que le de salud, felicidad y también prosperidad.
No obstante, el negocio más lucrativo lo tienen las vendedoras de cajitas de hierbas. Allí está la muy controvertida hoja de coca, abundante y visible en grandes cantidades, que se mastica o hierve como infusión para mitigar el hambre, la sed y la fatiga.
Donde los dioses
Atrás dejamos a La Paz en medio de un paisaje rocoso dado por barrancos que sería la envidia de La Luna. La carretera parece burlar las alturas hasta alcanzar los 3,821 metros donde descansa el Titicaca. Un extenso lago bordeado por picos nevados que supera los 8,000 kilómetros cuadrados y es compartido por Bolivia y Perú.
Allí el aire es algo más denso y la brisa tiene carácter de enigma. Conjunto de sensaciones que alcanzan el misticismo cuando vemos unos islotes hechos de pajas flotar, donde habitan algunos de los indígenas de la zona; y unas pequeñas embarcaciones, también hechas de paja; con proa aguzada y curvada hacia arriba. Lugar donde sitúan uno de los pasajes más importantes de la mitología incaica.
Cuenta la leyenda que el lago ocultaba en sus aguas al Sol, La Luna y las estrellas, y que Wiracocha, el Dios creador andino, les ordenó salir para alumbrar desde el Espacio. Luego, el Astro Rey y su amada luna tuvieron hijos para crear las grandes civilizaciones del Planeta con los incas primero.
Los puntos que dan como referencias del “nacimiento” del Sol y la Luna son precisamente dos islas que llevan sus nombres, ambas situadas sobre el lado boliviano del lago, siendo la del Sol la mayor y más visitada, desde donde se aprecia la costa aledaña con pequeños pueblos y la línea mayor del horizonte andino siempre nevado.
La isla celebra su gran fiesta anual el 7 de octubre y no honra precisamente a los dioses antiguos, sino a La Virgen del Rosario. Un peculiar festejo que rinde tributo a la Virgen con auténticos colores y música autóctona precolombina. Un contrastante gesto que da vida eterna al folklore de la zona.
A pocos metros de la Isla está el cabo de Copacabana, donde yace un importante recinto nacional de peregrinación católica con el santuario de La Virgen Morena, la patrona del país. Imagen tallada en madera por Francisco Tito Yupanqui en 1592, quien era descendiente de los incas; y cuya festividad coincide con la de la República, el 6 de agosto.
Sobre el lado sur del lago está Tiahuanaco, que significa en lengua aymara Ciudad de Dioses, donde se encuentran las ruinas de un asentamiento que data del siglo IV y aseguran ser el más antiguo del Continente. Una ciudadela erigida por el pueblo aymara que contaba entonces con un sofisticado sistema de agricultura en forma de terrazas. Hay quien piensa que Tiahuanaco es aún más antiguo y fue edificado por extraterrestres. Los mismos que tal vez crearon los famosos surcos de Nazca en Perú.
¿Cómo llegar allí?
La Paz cuenta con un modesto aeropuerto encalvado en las afueras de la ciudad con servicio a varias ciudades del continente. La aerolínea American Airlines realiza vuelos diarios desde Miami.
Si portas un pasaporte estadounidense necesitas visa que tienes que solicitar al consulado del país sudamericano. La ley del estado boliviano así lo exige en reciprocidad al documento consular que deben portar sus nacionales para visitar EE.UU. Consulta la oficina consular de la nación andina si viajas con el documento nacional de otro origen.
Para llegar al Lago Titicaca recomiendo tomar una excursión. De hecho, en La Paz hay varias agencias especializadas que cuentan con excursiones personales o en grupo a muy buenos precios, gracias al cambio favorable de la moneda.
¿Dónde hospedarse?
La Paz cuenta con una modesta oferta de hoteles y hostales a precios económicos, entre los que se destacan el moderno Hotel Europa con servicio cinco estrellas, enclavado a sólo una cuadra del llamado Paseo del Prado.
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