Centro histórico urbano Fotos Jesús Hdez
Publicado el 09-03-2011
Curazao a plenitud
Por Jesús Hernández
Las islas del Caribe son famosas por sus amplias playas, blanca arena y aguas cristalinas. Cada una de ellas se semeja a la otra gracias a la exuberante flora, el buen servicio de hoteles y el carácter festivo que abunda en la gente. No obstante, Curazao suma sus costas rocosas, planicies semidesérticas y unos escondites bajo el mar que guardan un tesoro coralino. Singular composición que hacen a esta isla de apenas 38 millas de largo un destino a tener en cuenta.
Descubierta por los españoles en 1499 y “redescubierta” por los holandeses en 1634, Curazao continúa siendo parte del territorio de ultramar de la corona europea holandesa, aunque es prácticamente una nación independiente. Una de las cinco islas que conformaban la mancomunidad de Antillas Holandesas. Tierra bendecida por el cruce de razas y culturas que tiene en su haber la fluidez de cuatro idiomas. Primero el papiamento, una singular lengua procedente de las islas africanas de Cabo Verde que fue matizada por la existencia de otros lenguajes. Lengua primordial que comparte el diario vivir con el holandés, el inglés e incluso el español. Facultad que facilita la comunicación del visitante.
A esto sumamos el legado cultural heredado de la colonia y la mezcla de nacionalidades. De ahí la existencia de instituciones tan diversas como la sinagoga Mikvé Israel Emanuel, fundada en 1651, la más antigua del continente americano en continuo funcionamiento, así como el museo antropológico Kurá Hulanda que apuesta por el análisis del trafico de esclavos africanos hacia el continente americano y cuenta con una importante colección de arte antillano, orfebrería precolombina y reliquias procedentes de las culturas Mesopotámicas y del África Occidental Meridional.
De hecho, la imagen más conocida de esta pequeña isla es el entorno de su centro histórico urbano que mira a la entrada de la bahía. Una colorida estampa que anuncia la permanencia de las viejas edificaciones. Casonas y otras construcciones de madera muy bien cuidadas que reflejan la influencia de la arquitectura colonial danesa, matizada por el contraste de amarillos, azules y rosas.
Precisamente detrás de la fachada urbana están las calles que anuncian restaurantes y tiendas de regalos. Una extensa afluencia de locales que desemboca en un mercado popular, atendido mayormente por venezolanos que cruzan el escaso estrecho, donde la gente de a pie va en busca del mejor precio.
Durante el día, cuando el sol bate acompañado de una tenue brisa, la gente acude a los restaurantes en busca del menú del día. Una atractiva propuesta que incluye mariscos, carnes y una suculenta cocina internacional confeccionada por italianos, holandeses, chinos y venezolanos.
Al otro lado de la entrada a la bahía está el barrio que llaman Otrobanda. Otro colorido centro urbano donde la oferta de entretenimiento es amplia, sobre todo en la noche cuando los centros nocturnos abren sus puertas y la gente inunda las calles en busca de diversión.
Al otro lado de la isla
Fuera del tumulto de la urbanidad, donde la naturaleza parece ostentar aún su virginidad, están los paisajes que enaltecen el panorama. Están las playas con su blanca arena, los pequeños barrancos y el paraíso de corales bajo el mar. Hay caprichosas colinas y cuevas esculturales que miran al océano y atraen la visita de los más curiosos.
Una de las playas más singulares del mundo está en Curazao. Le llaman Knipy y es Patrimonio Natural de la Humanidad. Enclave que parece esconderse entre pequeños cerros y se abre en forma de ensenada al agua color turquesa.
A unas 8 millas de la costa occidental está el cayo Klein Curaçao. Un lugar tan desértico que no hay hoteles, ni vestigio de vida humana, salvo los residuos de los pescadores y el antiguo faro medio abandonado. La arena parece polvo blanco. Las aguas son aún más claras y el color turquesa más intenso. Destino preferido por los amantes del buceo y el esnórquel, así como los bañistas y apasionados de la paz absoluta.
¿Cómo llegar allí?
Varias son las aerolíneas que prestan servicio a la isla caribeña. Sin embargo, recomendamos consultar los portales cibernéticos de Continental y American Airlines con vuelos directos desde Newark y Miami, respectivamente, para obtener detalles sobre ofertas. Otra opción es Air Jamaica, previa escala y cambio de avión en Kingston.
Recuerde, opte por un paquete turístico que incluya billete de avión, hotel e incluso transporte terrestre. Si viaja con pasaporte estadounidense no necesita visa. En caso diferente, debe consultar el consulado del país caribeño.
¿Dónde hospedarse?
Hay hoteles de tres, cuatro y cinco estrellas, destacándose los que colindan con las playas o tienen acceso a ellas. Si prefiere estar cerca del centro urbano, la mejor oferta es el Howard Johnson, situado frente al histórico litoral de Punda. Pero si busca paz, evitar el bullicio y olvidarse de la vida diaria, recomiendo algún hotel tipo resort situado en medio de la naturaleza. En esa clasificación destaco al Floris Suite y el Kura Hulanda, dos magníficos alojamientos donde los espacios al aire libre, la vegetación y la simpleza típica de las Islas son partes íntegras del diseño.
Hay que destacar que es usual encontrar lugares públicos, inclusive hoteles, donde el salón principal está abierto al exterior. El calor alcanza e incluso supera los 90 F, pero la brisa caribeña es prácticamente constante y suficiente para alejar el molesto efecto del verano tropical.
Consulte el portal cibernético Curacao.com para obtener información detallada sobre hoteles, restaurantes y ofertas disponibles.
Ahorre dólares
El florín o gulden es la moneda del país. Dinero espaldado en parte por las instituciones financieras holandesas. Peculiaridad que lo hace importante, pero no tan fuerte como la moneda europea euro. De cualquier manera, tenga en mente que el dólar estadounidense rinde menos en algunos lugares hoy. No obstante, puede aplicar algunos consejos para contrarrestar el efecto negativo. No cambie dinero en las casas de cambio, hoteles o bancos. Mejor deposítelo en su cuenta bancaria y tenga a mano la tarjeta ATM o crédito que puede usar en Curacao. Así obtendrá la mejor tarifa internacional establecida y no pagará comisión por el cambio. Consulte a su institución bancaria sobre un posible pago mínimo por servicio. Además, llame por teléfono a la oficina de turismo o consulado del país que piensa visitar para obtener información sobre cajeros automáticos ATM y uso de tarjetas de crédito.
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