Publicado el 09-30-2011
Las Demostraciones
Anticapitalistas en
Wall Street
Gran preocupación, por decir lo menos, debe haber en los Estados Unidos de América por la existencia de una conspiración complicada y gigantesca que tiene como base el Sur de Manhattan, Nueva York, interrumpiendo la normalidad del conocido sector financiero de Wall Street. Se trata de acciones subversivas complicadas que están creando una zozobra contra la paz y la tranquilidad de Nueva York en vista a planes que tienen por objeto alterar el orden público en todo el país. Es, abiertamente, de fácil identificación una conspiración marxista-leninista, que ahora tratan de identificar como “socialista”.
El pretexto para estas actividades subversivas al que se les ha dado el nombre de “Occupy Wall Street” es protestar contra la avaricia corporativa y el sistema capitalista. Ese sistema capitalista es, precisamente, el que ha hecho grande a los Estados Unidos de América y ha desarrollado la economía mundial en forma positiva. Puede haber deficiencias en el sistema capitalista, pero de ninguna forma pueden corregirse aun con el más benévolo de los procedimientos que el marxismo informa y proclama. Ese marxismo complica la vida económica y social de los pueblos donde quiera que ha existido y existe.
Es de esperarse que en breve se produzca una reacción contraria a esa actividad subversiva que ahora tiene su origen en Nueva York y que tiende a ramificarse en toda la nación, con lo cual se destruirá la paz social y el bienestar económico existente, aun cuando haya deficiencias que deben ser corregidas dentro de los conceptos de la paz y de la libertad económica que han prevalecido en los Estados Unidos en forma significativa hasta dentro de la crisis de distintas épocas que se han superado o se han reducido.
No solamente el gobierno de los Estados Unidos de América sino los dirigentes todos de la vida nacional, especialmente en el campo socioeconómico, deben encontrar una solución inmediata a esta vasta campaña subversiva que jamás podrá resolver el problema que dicen combatir sino que, por el contrario, lo van a multiplicar. Y eso es, precisamente, lo que quieren los organizadores de esta subversión científicamente concebida. Una subversión de esa naturaleza no soluciona ningún problema.
Hay que buscar soluciones para el desempleo, la deuda pública y el déficit, pero una conspiración antidemocrática y contraria al sistema capitalista no es la forma de hacerlo.
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