Publicado el 10-05-2011
Antonio Banderas se traslada
de la pantalla al viñedo
Por José R. Garrigó
Estoy seguro que la mayoría de nuestros lectores ha visto las películas hechas por Antonio Banderas, el conocido actor cinematográfico español. Pero quizás no saben que otra de sus pasiones es el vino. Y, para hacer de ello una realidad, nada más lógico que querer elaborar su propio vino. Después de visitar bodegas en distintas zonas vinícolas de España, Banderas decidió asociarse en 2009 con los hermanos Federico y Teodoro Ortega, cuya familia era propietaria de ANTA Bodegas un proyecto iniciado en 1999 por el padre de ambos. La misma está localizada en Villalba del Duero dentro de la D.O. Ribera del Duero. Allí cuentan con 235 hectáreas (587 acres) de viñedos en la propia Villalba del Duero y en Nava de Roa, el 80% de los cuales están plantados con Tinta del País (como llaman a la uva Tempranillo en esa zona) todos cultivados bajo agricultura sustentable. El clima en ambas localidades es continental debido a su cercanía al Río Duero y similar al de Pesquera, Peñafiel y otras áreas conocidas de esa D.O.
Recientemente tuve la oportunidad de reunirme con Rafael Masoliver Macaya, Consejero Delegado de SWD, una firma que promueve y comercializa los vinos de siete diferentes bodegas españolas. Pero, Masoliver aclara después que, “cada bodega tiene su independencia [en la producción] y nosotros solo somos el puente entre la bodega y el mercado”. Preguntado sobre la presencia de Banderas en las actividades de la bodega, Masoliver nos dice que el conocido actor la visita frecuentemente y, además de su contribución económica (es dueño del 50% de la empresa), aportó su nombre a la marca para salir al mercado como Anta Banderas. Con ello está directamente asociado no solo económicamente sino también en cuanto a que avala con su apellido la calidad del vino.
A continuación comparto notas sobre los vinos de Anta Banderas degustados en nuestra reunión, todos con D.O. Ribera del Duero.
2009 A 4, Anta Banderas, Tempranillo: Color rubí cereza, aromas típicos varietales, frutas rojas maduras, cuerpo medio a pleno, taninos moderados con fruta que prevalece sobre los otros elementos, sabores especiados, un vino para disfrutar en su juventud. La marca A 4 significa que el vino estuvo alrededor de cuatro meses en barricas de roble.
2008 A 10, Anta Banderas, Crianza: Color granate, nariz más seria que el anterior vino, pleno en cuerpo, taninos que aderezan el entorno con fruta bien integrada, notas minerales, agradable acidez que perdura. Tanto este como el anterior vino se mantuvo en barricas de roble francés de Alliers (90%) y roble americano (10%). Según Xavier Martínez, enólogo de la empresa, la mezcla incluye Tempranillo 80% y el resto en iguales proporciones de Merlot y Cabernet Sauvignon. Martínez tenía experiencia prestando servicios en bodegas en Burdeos y en el Priorat catalán.
2007 A 16, Anta Banderas, Reserva: Color rubí oscuro, nariz cerrada en su inicio y que se abre con atractivos, regaliz, notas tostadas obtenidas en su paso por la barrica (100% de Alliers), pleno en cuerpo, sedoso, suave desliz en el paladar hasta el retrogusto y con larga permanencia.
“Hacemos vinos fáciles de beber, pero eso no quiere decir que sean sencillos”, afirma Masoliver, añadiendo con práctica sabiduría comercial que, “el vino solo ‘habla’ cuando lo compra el cliente”. Después sonríe al decirme que “procuramos hacer vinos que no necesiten un manual de instrucciones para poder disfrutarlo”, con lo que quiso decir que se puedan disfrutar sin complicaciones organolépticas. Preguntado al respecto, afirma que nunca compran uvas o vinos hechos, más bien venden el exceso de sus uvas a otros elaboradores. La empresa exporta el 35% de su producción.
Se me ocurre pensar que Antonio Banderas no va a pisar las uvas en el lagar (una práctica ya fuera de uso) durante la vendimia. Pero parece que su salto de la pantalla al viñedo está siendo exitoso tanto en el filme como en la botella. La próxima vez que vea una película donde él es el protagonista principal lo haré disfrutando una copa de Anta Banderas. Pensándolo bien, no hay que esperar a ver la película. Podemos disfrutar su vino en cualquier momento.
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