Monasterio de San Benito. Fotos Jesús Hdez.
Publicado el 10-08-2011
Al otro lado de Río
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
Todos hemos escuchado hablar de Río de Janeiro y sus playas. Una ciudad que mira al mar atrapada entre elevaciones empinadas y paisajes verdes como ninguna otra. Sin embargo, muy pocos conocen el encanto que guarda la vieja urbe al otro lado del gran cerro. El centro histórico de la antigua capital de Brasil. Enclave financiero y portador de un rico contraste cultural, donde los pocos turistas que visitan sus calles encuentran la esencia popular del carioca de a pie.
Río de Janeiro fue fundado en 1565 y así lo recoge un viejo paisaje visualizado en óleo. Sobre el lado izquierdo aparece el entonces balneario virgen de Copacabana, donde vivían los más humildes, y sobre el flanco derecho, pero separado por un esbelto monte, el primer Río de Janeiro. Metrópoli de la entonces colonia portuguesa, luego del llamado Imperio y por último La República. Título que fue transferido a Brasilia hace 51 años.
De la antigua época resplandeciente es la explanada que preside el Teatro Municipal con su estilo renacentista. Entorno complementado por el viejo Banco de Brasil que es una vistosa construcción neoclásica y hoy alberga un dinámico centro cultural. También está el Museo Nacional de Bellas Artes, también neoclásico, el Palacio Itamaraty, antigua sede del gobierno republicano nacional, y la Quinta da Boa Vista, que fue la residencia imperial durante el siglo XIX.
A esto suman la Iglesia de la Candelaria, construida a finales del siglo XVII a semejanza del estilo barroco imperante en Europa. También de esa época es la Iglesia de Nuestra Señora de la Gloria, que junto al Convento de San Antonio, el Monasterio San Benito con su templo principal, y la Biblioteca Real acentúan el caudal arquitectónico del período colonial portugués.
Entretenimiento
La mejor manera de conocer el viejo Río de Janeiro, hoy llamado Centro de Río, es andando por sus plazas y calles intrincadas. Una opción que puedes tener si eliges entre una excursión dirigida u otra por cuenta propia. Sin embargo, aconsejamos la primera opción para llegar a buen destino, teniendo en cuenta que toda gran ciudad colinda con barrios marginales.
Comenzando por la Plaza Cinelandia, a donde puede llegar en tren subterráneo, hallarás el Teatro Municipal. Allí mismo, sobre las calles Río Branco y Guanábara, encontrarás los restaurantes y cafés al aire libre más emblemáticos, donde los amigos se reúnen cerveza en mano para hablar sobre las noticias del día y hasta componer el mundo. Todo esto amenizado por un suculento menú donde abunda la carne, el arroz y los frijoles negros a la criolla. Una imagen urbana que es completada por la presencia de niños que pernoctan sin mucho más rumbo que la suerte.
Muy cerca de allí, subiendo por Avenue Republica do Chile, está la Catedral Metropolitana, que dedicada a Sao Sebastián en 1972, patrón de la ciudad, simboliza la línea modernista arquitectónica brasileña. Un inmenso cono de hormigón de 80 metros de altura alberga el gran templo, que muestra en su punto más alto un vitral en forma de cruz por donde penetra la luz del sol.
Cruzando el viejo acueducto Arcos de Lapa, por donde hoy transita un pintoresco tren, hallarás el muy bohemio barrio de Santa Teresa. Enclave popular donde abundan las tiendas menores, cafeterías, dulcerías e incluso puestos de ventas en las aceras.
Luego en la noche, cuando la luz del farol apenas ilumina el paso, los bares y discotecas dan rienda suelta al bossa nova y la samba. Los dos estilos musicales más auténticos del sentir brasileño que pequeños y mayores saben como bailarlos.
Si tienes la suerte de estar allí un domingo por la mañana, acude al monasterio de San Benito, fundado en 1590, donde además de admirar la riqueza barroca del altar mayor, muy engalanado con enchape de oro, disfrutarás un auténtico canto gregoriano durante la misa.
¿Cómo llegar allí?
El aeropuerto, localizado en las afueras de la zona metropolitana, cuenta con el servicio directo desde Miami con American Airlines y TAM. Los portadores de pasaporte estadounidense necesitan visa del país, por lo que deben solicitarla al consulado brasileño. No se asuste cuando le cobren unos cien dólares por el documento. Precio equivalente que debe pagar un turista de la nación sudamericana por visitar EE.UU. El documento consular le servirá para múltiples entradas por 5 años, pero tiene que realizar el primer ingreso durante los primeros 30 días de otorgado.
¿Dónde hospedarse?
La mejor manera de viajar es coordinando un paquete turístico que incluya hotel y transporte. El Centro de Río cuenta con una modesta oferta de hoteles, pero recomendamos el elegante y moderno hotel JW Marriott sobre la Avenida Atlántica, donde podrá disfrutar la playa de Copacabana y sus cafés y restaurantes al aire libre. De hecho, la fachada del inmueble denota la frescura de la construcción y su diseño dista del resto de los hoteles. Sus 245 habitaciones, muchas de ellas con vista al mar, hacen de la falta de espacio un impedimento vencido.
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