Publicado el 11-04-2011
Chalk Hill expresa su terruño
José R. Garrigó
Chalk Hill es una bodega que ha sido reconocida por sus vinos blancos, especialmente sus Chardonnay. Los mismos tienen las características propias de los buenos vinos de Borgoña aunque siempre manteniendo su personalidad californiana. Las instalaciones y viñedos se encuentran en la denominación de origen de su propio nombre, Chalk Hill, en el Condado de Sonoma. La empresa fue establecida por Fred y Peggy Furth en 1972, año en que compraron la primera parcela. Desde su inicio, Fred siempre tuvo como meta la elaboración de vinos blancos de calidad, tal como se elaboran en la mencionada zona vitícola francesa. A través de los años los Furth fueron comprando parcelas adicionales y la propiedad actualmente cuenta con 1,236 acres de los cuales 277 están plantados con viñedos y alojan la planta de elaboración, un centro de visitantes, jardín culinario y establos equinos. El resto está inculto y está poblado con robles y vegetación silvestre. La edad de las cepas va desde las más jóvenes hasta 20 años, plantadas en distintos microclimas y suelos, lo cual define una D.O. de alta calidad. Eso las diferencia de los viñedos vecinos del Valle del Río Ruso, los cuales gozan de temperaturas algo más frescas y los del Valle de Alexander, algo más calurosas.
En agosto de 2010 William P. Foley adquirió Chalk Hill. Foley es presidente de Foley Family Wines, una empresa establecida por él en 1996 y que hoy cuenta en su portafolio, además de Chalk Hill, de las bodegas Merus, Firestone, Three Rivers y Sebastiani además de una participación en Kuleto Estate.
Más abajo comparto notas sobre los vinos de Chalk Hill probados recientemente.
2007 Pinot Gris, North Slope: Intenso aromas típicos de la variedad con notas cítricas y florales, complejidad de cuerpo, redondo y con sabores de lías, higos maduros y melosidad que acompaña el vino hasta el final.
2007 Chardonnay: Concentrado en el olfato, flores blancas, melocotones, cuerpo lleno, suavemente mantequilloso, minerales, piñas y frutas tropicales, ligeros sabores tostados adquiridos en la barrica, final que deja deseos de repetir. Un vino que, según dice Lisa Bishop Forbes, su Maestra Bodeguera, “expresa el carácter del terruño de Chalk Hill”.
2006 Cabernet Sauvignon: Fruta y madera que se abrazan en el olfato con capas que se van abriendo, grosellas negras, especias y eucaliptos, concentrado en cuerpo, en el cual la fruta resalta sobre todos lo elementos.
2007 Estate Red: Aromas intrigantes y complejos, frambuesas, grosellas, violetas, hojas de tabaco curadas, plenitud de cuerpo, sabores combinados de arándanos rojos, salvia, con taninos sedosos que aderezan el vino y lo acompañan hasta el final. Un vino que podemos beber en estos momentos pero también guardar en nuestra cava casera y disfrutarlo en cinco años. Este vino, según dice con orgullo la bodega, “marca la culminación de 30 años de buscar el sitio mas adecuado para cada variedad [de uva] de forma de crear un vino que exprese el carácter único de Chalk Hill”. Siguen afirmando que “hemos experimentado con las distintas variedades bordelesas, sus clones y porta injertos en nuestros varios suelos y microclimas [para elaborar este vino de ensamblaje]”. La mezcla incluye Cabernet Sauvignon 51%, Malbec 24%, Merlot 13%, Petit Verdot 11% y Carmenère 1%, típica de los vinos clásicos de Burdeos.
Foley tuvo la visión de adquirir una propiedad inigualable y que, en adición, produce vinos de gran calidad. Estoy seguro que, con su experiencia en el giro y con los elementos a su disposición, seguirá elevando la calidad de los vinos de Chalk Hill.
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