Publicado el 11-05-2011
A San Miguel en México
Por Al Alschuler Especial para Diario Las Américas
Sobre el declive de una meseta a 6,400 pies de altura está San Miguel de Allende. Una histórica ciudad muy mexicana y querida además por muchos estadounidenses establecidos allí. Bastión de emblemáticas edificaciones coloniales donde se respira el aire puro que llega del campo.
Su fundación data de 1542 y fue conocida primero como San Miguel El Grande. Parada obligatoria de los muchos que transitaban la ruta de la plata entonces. El célebre Camino Real que conectaba el norte con el sur.
Hoy homenajeada por la UNESCO y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad bajo el título de Ciudad fortificada de San Miguel y santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco. Distinción que denota su aporte cultural y arquitectónico al barroco mexicano.
Desde lo alto de la iglesia parroquial San Miguel Arcangel se admira el jardín que yace en el centro urbano. Una pintoresca plaza que sirve igual para dormir una siesta que celebrar algún acontecimiento público o simplemente pasear el fin de semana. Con sus pilastras seudo góticas, capiteles y agujas, la parroquia ha sido llamada “la fachada falsa más linda del mundo”. Esta peculiar edificación, pintada en rosado y carmelita, fue diseñada, según cuenta la leyenda, por un indio que no sabía leer pero era cantero de oficio y tuvo a las catedrales francesas por inspiración a través de fotografías.
Pero San Miguel de Allende tiene mucho más. Está la casa de Ignacio Allende (1769-1811), el hijo predilecto de San Miguel, convertida en museo. Capitán del ejército regional español que simpatizaba con la independencia del país y más tarde se unió a las fuerzas independentistas. Luchó al lado de Miguel Hidalgo y llegó a relevarlo tras su destitución, pero fue traicionado, juzgado y ejecutado por fuerzas insurgentes dispares.
Está el teatro Ángel Peralta construida en 1873, que recuerda la arquitectura europea de la Belle Epoque. Entorno que completamos al andar por calles intrincadas rodeadas por jardines, fuentes y patios particulares que embellecen la aún provinciana ciudad.
Encontramos el mercado popular Ignacio Ramírez, cuyos pasillos están llenos de bellísimas vidrieras con comestibles y flores. Está el mercado de artesanos en la calle Loreto, donde debes regatear los precios para obtener mejor oferta. Hay desde objetos de ferretería hasta sombreros, cosméticos y artesanía.
Camino a las alturas está El Charco del Ingenio. Un lugar inclinado y abrupto que podría llamarse “la piscina del demonio” y está camino al jardín botánico con sus cinco millas de senderos. Un oasis natural creado en 1991 donde la conservación de las especies es la prioridad.
Ya en las afueras de San Miguel se divisan las grandes haciendas que rememoran el antiguo período español. Esbeltas construcciones acicaladas con columnas, grandes arcos y portones que reflejan la bonanza de la agricultura en la zona.
Están las casonas emblemáticas que puedes visitar si tomas alguna de las varias excursiones dirigidas por guías especializados.
Seducida por su saludable clima, los atractivos naturales y la muy bien ganada reputación como ciudad orientada a la cultura, San Miguel de Allende es más que un lugar popular para visitar.
Los visitantes pueden seleccionar gran variedad de comodidades, desde cama y desayuno en una casa colonial, hasta los hoteles más lujosos o residencias disponibles para una semana, un mes o más.
Indiscutiblemente, hay tantos restaurantes y galerías de arte que no es fácil decidir a donde ir. Gastronomía mexicana e internacional a precios típicos del país azteca que resultan ser un ahorro para el visitante.
Otras actividades que pueden realizarse en San Miguel de Allende incluyen juegos de golf y tenis, torneos de croquet y natación en manantiales termales, así como paseos a caballo en las montañas. Hay conciertos de música clásica y jazz, frecuentes presentaciones de obras de teatro y exposiciones de arte. Las opciones que ofrece San Miguel de Allende satisfacen todo tipo de gustos y deseos.
Cómo llegar allí
San Miguel de Allende descansa a 180 millas de Ciudad México y no posee aeropuerto propio. No obstante, la esbelta ciudad cuenta con dos terminales internacionales relativamente cerca. Tienen a Bajio, cuyo código es BJX, a 100 millas y servido por Continental Airlines, American Airlines, Aeromexico y Delta Airlines, así como Queretaro, código QRO, a 40 millas, con vuelos de Continental Airlines y Aeromexico procedentes de Estados Unidos.
Otra buena opción es el cómodo servicio de buses que sale de Terminal Norte en Ciudad México. Un agradable viaje de 4 horas que atraviesa los valles y alturas del país azteca.
Consulta el portal cibernético VisitMexico.com para obtener información detallada sobre San Miguel de Allende y otros destinos en el vecino país.
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