Publicado el 11-12-2011
Tres islas
cerca de casa
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
Blanca arena, exuberante flora y agua cristalina encontramos prácticamente en cualquier rincón del Caribe. Sin embargo, hay islas donde el placer y la diversión van de la mano del descanso y la belleza natural. Destinos como Islas Vírgenes de Estados Unidos, donde la virginidad de la Naturaleza convenció al mismísimo Cristóbal Colón para darles nombre hace más de 500 años. Territorio autonómico estadounidense que puedes visitar sin necesidad de pasaporte.
Desde entonces, varias son las naciones que han transitado por el pequeño archipiélago, situado a escasas millas al este de Puerto Rico. Después de los españoles estuvieron los holandeses, franceses y británicos, así como daneses y finalmente estadounidenses. Posesión final adjudicada con la compra de las pequeñas islas por 25 millones de dólares al comienzo del siglo XX.
Andar de nacionalidades que, junto a supremacía del África negra que trajeron los colonizadores, dan forma a la cultura, la cocina tradicional y la música contagiosa que suena a mar.
De las tres islas destaco a Saint John. Un trozo de tierra de apenas 20 millas cuadradas que parece flotar en el océano. La población no alcanza los 5.000 habitantes y la naturaleza guarda aún el encanto de tiempos lejanos. Territorio prácticamente cubierto por un gran parque de verdes montes y playas tropicales que guarda en sus entrañas una plataforma multicolor de coral. La tierra escogida por muchos para celebrar bodas o irse en luna de miel.
No obstante, Saint John cuenta con un sector urbano que apuesta por el comercio. Una larga ristra de restaurantes, bares y tiendas de marca que bordea la bahía Cruz Bay. De día o noche, haya sol o no, la gente se agolpa a un lado y el otro de la calle principal. El lugar preferido por todos cuando de mercado o buen comer se trata.
También está la isla Saint Thomas. El llamado paraíso fiscal para los compradores. Fama de puerto que data del siglo XVI tras el asecho de piratas y corsarios. Otra pequeña isla, de apenas 12 mil habitantes, que luce sus montes amplios y playas soleadas.
Saint Croix es la más conocida y también la más peculiar. Naturaleza que varía del típico monte caribeño a uno desértico, dada su singular forma alargada que permite el paso oportuno de la lluvia por un lado y el viento seco por el otro.
Si de andar por viejas calles se tarta, nos vamos a Christiansted o Frederiksted. Los dos enclaves urbanos donde transcurre la vida comercial de la Isla. Atractivo entorno colonial dado por la influencia arquitectónica que dejaron los daneses tiempos atrás.
Es precisamente en Christiansted donde el visitante acude a ver la caída del Sol. Un espectáculo digno de admiración que muchos celebran plácidamente sentados en algún bar. Horas después, cuando la noche avanza, la gente acude a las discotecas para bailar. Una rica fusión de sonidos caribeños que van desde reggae y calypso, hasta son cubano y salsa puertorriqueña.
¿Cómo llegar allí?
Recuerde, la Islas Vírgenes de Estados Unidos son territorio autonómico estadounidense, por lo que sólo necesita probar que es ciudadano USA. O sea, no necesita llevar pasaporte USA. Un ahorro para quienes no tengan el citado documento nacional. Puede llevar su US Birth Certificate o Naturalization Certificate, incluso el Voting Card respaldado por otro documento con fotografía. Si sólo es residente lleve su U.S. Permanent Resident Card, además de otro documento con fotografía como su pasaporte de origen o carné de conducir.
Varias son las aerolíneas que prestan servicios a estas islas , entre las que destaco American Airlines, American Eagle, Delta, United, US Airways y Spirit Airlines. Los precios varían según la temporada del año, pero aun en temporada “alta” de invierno puede obtener una buena tarifa. Otra opción es visitar las islas a bordo de uno de los espléndidos cruceros que surcan los mares.
¿Dónde pernoctar?
La lista de hoteles es impresionante. Hay pintorescas villas campestres que miran al mar o a los grandes montes tierra adentro. Están los grandes complejos hoteleros de lujo, así como los famosos “resorts”, donde el visitante es tratado a cuerpo de rey. Hay opciones y tarifas, así como información detallada, que puedes obtener bajo la dirección cibernética VisitUSVI.com en internet.
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