JORGE MAS CANOSA
Publicado el 11-22-2011
Jorge Mas Canosa, Faltas
Por Rogelia Castellón
La vida está hecha de cosas impalpables, cosas sin entendimiento para los que no saben ni lo que es amor ni el significado de las palabras patria y entrega. En cambio esas mismas cosas son vida eterna para los hombres y mujeres capaces de amar, comprender y saber juzgar. Hombres y mujeres dedicados a sembrar con manos puras y pensamientos de hermanos con el supremo objetivo de ver la siembra germinar y crecer para ayudar al mundo a ser grande, a ser libre y a tener derechos que hagan humana la vida de todos. Semillas sembradas por hombres y mujeres especiales con sentido de verdad, y sobre todo de libertad. Semillas que puedan llegar a ser flores y a enlazar manos.
Ahora más que nunca pienso en el regreso a mi tierra. Tierra de mis hermanos. Tierra cubana, siempre llamándome, tal vez reprochándome que aún no he regresado. Hay días en los cuales esas visiones se atropellan frente a mi y se detienen en el pasado de este medio siglo. Encuentro entonces a muchos amigos que no han podido terminar el camino a tiempo para cruzar el puente de los buenos en el terruño querido, pero estoy segura de que nos esperan allá porque las nubes de nuestro cielo cubano los han recogido para dejarlos caer como lluvia salvadora a reposar en la tierra de sus sueños.
Cada noche camino el camino del regreso. Cuando detengo mis pasos en las noventa millas, el sonido de las piedras pisadas por mis pies, me devuelven el recuerdo de los que no quisieron ser silencio en la ruta de la patria, y hablaron y encontraron palabras para enseñarnos a amar la idea, a soñar con ella, y a querer tocarla, hombres y mujeres que hicieron de la Cuba un culto, y de la lejanía una estrella posible de alcanzar.
Entre estos hermanos de patria no puedo dejar en el olvido a Jorge Más Canosa. El día 23 de noviembre se cumple un aniversario más de su partida. Todavía lo extrañamos. Hombre de sueños, siempre el primero en el esfuerzo de estar en el camino de la libertad de Cuba. Siempre con la palabra esperanza. Siempre en la entrega total. Para él, llegó la hora de la partida, antes de haber podido cumplir su misión. Los pies sobre el camino de la tierra cubana, el alma con la pena de saber que no estaría sobre el terruño amado con el himno de la patria en sus labios en el momento de la liberación, la oración final como despedida porque sabía que aquel era el último viaje.
Nada ni nadie existe en la vida para ser materialmente eterno. Solamente el recuerdo de lo amado queda en nuestros corazones. Las palabras, las grandes acciones, las semillas florecidas se hacen luz para penetrar los siglos y quedar en nuestros corazones ya para siempre convertidos en patria, nace entonces la leyenda y la imagen penetra los siglos. Por ese proceso nuestra historia está llena de los nombres de hombres y mujeres cubanos maestros de la verdad y capaces de llegar al sacrificio cada vez que ha sido necesario. Allí entre los de cada siglo está la figura siempre decidida a encontrar estrellas de Jorge Mas Canosa.
Jorge sabía cual era su trabajo y cómo debía hacerlo para que todos pudiéramos encontrar el camino del regreso a Cuba. Yo siempre pienso en esta parte de su vida como en una misión. Sagrada para él. De esperanzas para nosotros.
Para que una obra sea misión, es necesario ese abrazo del hombre con la idea que lo hace entrega y lo camina bajo los truenos y la lluvia por el camino difícil de vencer los obstáculos. En el caso de Cuba las dificultades han sido enormes y continuas. El poder de la tiranía y la indiferencia de muchos hombres y pueblos han paralizado en diferentes ocasiones los esfuerzos necesarios para el logro de la liberación de la patria.
No se puede negar que la entrada de Jorge Más Canosa a la lucha marcó para todos un interés especial, sin miedos a la hora de comenzar el trabajo requerido. Desde el mismo principio su voz, su energía desplegada en el empeño y el amor puesto en la seguridad del triunfo llegaron a muchos hombres y mujeres para colaborar en el trabajo y para que una nueva esperanza nos llevara al renacer del deseo de ser libres. Su empeño atrevido y constante llevó al pueblo y a los gobernantes americanos a tener una idea diferente de nuestra causa. Con la presencia de Mas Canosa brotó una energía nueva conductora de actividades beneficiosas al exilio y a los cubanos de la isla.
Pienso en Jorge y veo sueños y escucho sus palabras siempre hablando de amor de patria, de rescate, y de triunfo en la idea de la que él, fue un caminante enlazando hermanos. Amigo, llevabas la fuerza en tus palabras y en tu fe inquebrantable de lograr patria nueva, patria libre, patria para todos.
Para la libertad de Cuba, fuiste una gran pérdida. Nos faltas.
Te extrañamos. Estoy segura de que tus manos junto a los de aquellos que ya también han llegado nos recibirán en la cercana llegada.
Hasta el regreso amigo.
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