Fumar unos veinte cigarrillos al día durante más de diez años se considera un importante factor de riesgo de cara a la EPOC. EFE/Manuel Bruque
Publicado el 12-06-2011
EPOC, una enfermedad evitable
Por Purificación León Agencia EFE
La falta de aire es el síntoma más característico de una enfermedad que puede llegar a ser altamente incapacitante. Pero, al contrario de lo que ocurre con otras patologías, la EPOC se puede prevenir.
El tabaco es la principal causa de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
El humo del tabaco deteriora durante años las vías respiratorias, origina su inflamación y provoca que la pared de estas vías se engruese hasta que, al cabo de un tiempo, se obstruyen, explica Myriam Calle Rubio, coordinadora del área de EPOC de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.
La dificultad respiratoria asociada a la EPOC supone un obstáculo a la hora de realizar ciertas tareas como subir escaleras. Pero, a medida que la enfermedad progresa, esta dificultad se extiende a las actividades diarias de modo que al enfermo le cuesta hablar deprisa, comer, vestirse o bañarse.
Según precisa Myriam Calle, el término EPOC engloba dos enfermedades: la bronquitis crónica y el enfisema. La bronquitis crónica está relacionada con la tos y las flemas y se asocia, asimismo, con la inflamación y con la producción de moco. El enfisema, por su parte, atañe a la destrucción del pulmón. “En algunos pacientes predomina más la tos y la expectoración y en otros el daño del pulmón, pero podríamos decir que todos los afectados por EPOC tienen tanto bronquitis crónica como enfisema”, señala la neumóloga.
Fumar unos veinte cigarrillos al día durante más de diez años se considera un importante factor de riego de cara a la EPOC. No obstante, el daño causado por el tabaco varía en función de cada individuo.
“El pulmón termina de desarrollarse a los veinticuatro años, un poco antes en las mujeres. Si una persona fuma cuando su pulmón no ha alcanzado el desarrollo adulto, el tabaco le va a hacer muchísimo más daño”, advierte la especialista.
SI NO SE FUMARA…
Más allá del tabaco, existen otros agentes capaces de causar EPOC. Esta patología puede asociarse a la exposición a humos en ambientes laborales, aunque se trata de un origen poco común. En países subdesarrollados, donde suele emplearse leña en las cocinas, el humo por combustión de biomasa puede favorecer la aparición de la enfermedad
Sin embargo, en los países desarrollados es excepcional encontrar un paciente con EPOC que no haya fumado, afirma la doctora Calle. La especialista incide en que se trata de una enfermedad prevenible causada principalmente por el tabaco. “Si no se fumara, la EPOC sería una enfermedad rara”, apunta.
Pero la realidad es muy diferente. En 2004 había sesenta y cuatro millones de enfermos de EPOC, según los cálculos de la Organización Mundial de la Salud. Además, la OMS estima que en 2030 esta dolencia será la tercera causa de mortalidad en el mundo.
Declarar la guerra al tabaco es el primer paso para frenar la progresión de esta enfermedad. “Prevenir es lucha antitabáquica”, sostiene la doctora Calle.
Asimismo, la neumóloga recomienda a los mayores de cuarenta años que fumen o lo hayan hecho de manera regular en el pasado y presenten los mínimos síntomas que se sometan a una espirometría.
Esta prueba consiste en soplar por una boquilla y permite a los especialistas medir el volumen de aire que una persona puede movilizar y a qué velocidad es capaz de hacerlo. A través de estos resultados los neumólogos pueden diagnosticar la enfermedad.
La doctora Calle hace hincapié en la importancia del diagnóstico precoz, lo que posibilita iniciar el tratamiento en las primeras etapas de la enfermedad. “Si, además, la persona deja de fumar, la enfermedad no va a progresar”, subraya la experta.
Dicho tratamiento consta de fármacos broncodilatadores y antiinflamatorios, pero se puede implementar con actividad física regular y rehabilitación. “Con estas medidas los pacientes no sólo viven más, también viven mejor”, destaca la neumóloga.
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