Publicado el 12-28-2011
Doce cascabeles tiene mi caballo…
y con doce uvas despedimos el Año Viejo
Por José R. Garrigó
Si usted se acuerda de aquella alegre canción española cuyo estribillo entonaba “doce cascabeles tiene mi caballo”, usted tiene más edad de la que admite o cuando era joven la escuchó de sus padres o abuelos. Era popular cuando yo era niño y, si mal no recuerdo, la cantaba un grupo popular de aquellos tiempos llamado Los Chavales de España. La letra de la canción hacia referencia a un caballo al que le habían colgado doce cascabeles y que galopaba por el camino haciendo un sonoro tintineo con los cascabeles que su amo le había fijado al cuello.
No sé porqué esa canción me trajo a la mente las doce uvas que muchos solemos comer al toque de igual número de campanadas que suelen anunciar el cierre de un año para hacer preámbulo al inicio de uno nuevo. La noche del Año Viejo sirve para echar al trasto del pasado los malos ratos y recuerdos del año que termina. Hay quienes que para eso tienen la práctica de echar un cubo de agua desde el dintel de la puerta de su hogar hacia la calle. Así, dicen ellos, expulsan lo negativo y limpian la entrada de la casa para dar paso a todo lo que desean para el nuevo año. A la vez que olvidamos lo negativo, abrimos los corazones con optimismo y esperanza, elevando nuestras oraciones al Altísimo para que derrame Sus bendiciones sobre nosotros, nuestras familias y respectivos países de origen.
Volvamos al tema. Muchas personas suelen acompañar las doce uvas con champaña o sidra. Desde luego, los aficionados del vino lo hacen con champán, apropiadamente llamado “el rey de los vinos y el vino de los reyes”. Champán es exclusivamente el vino hecho en la región francesa de Champagne. Otros acompañan las uvas con vinos espumosos de diferentes países, tales como los Sparkling (espumosos) californianos, los Cava españoles, Sekt alemanes o Spumantes de Italia. El problema, si eso fuese un problema, es seleccionar cual de ellos vamos a beber. Por suerte, la oferta en el mercado es tan amplia como cargada de burbujas está cada una de las botellas. La variedad no solo incluye marcas sino también distintos precios y estilos según el elaborador. Ese “dilema” nos permite optar y escoger nuestro vino favorito. Los sibaritas pueden elegir distintos espumosos y beber un sorbo de cada uno con cada campanada de media noche, aunque la prudencia y moderación en el consumo limita esta práctica y no es recomendable.
Entre mis favoritos recomiendo algunos probados recientemente.
Francia
1999 Pommery, Cuvée Louise, Rosé: Color pálido con bordes de tenue color naranja, delicado en el olfato, notas minerales, fresas, agudo, cuerpo lleno, perdura en el paladar. Los champañas rosados de Pommery son hechos, al igual que la mayoría de las casas elaboradores de este tipo de vino, añadiendo un pequeño porcentaje de vino tinto al vino blanco de base.
Pol Roger, Brut Réserve: Frescor que salta de la copa, levaduras y lías, cuerpo ligero y agudo. Un champán clásico elaborado a base de Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay, las tres uvas tradicionales de la región, y a partes iguales.
California
J Brut, Rosé: Burbujas que ascienden lentamente aferradas al centro de la copa, color piel de cebolla, fresas y mandarinas, armonía frutal, agudo y con permanencia. Los viñedos e instalaciones de la Bodega J se encuentran en el Valle del Río Ruso.
2007 Schramsberg, Blanc de Blancs: Color oro pálido, bellas burbujas, deliciosamente balanceado con sabores cítricos y de manzanas de piel verde, notas de levaduras, acaricia el paladar y persiste con elegancia. Schramsberg es una bodega localizada en el Valle de Napa.
Washington
Domaine Ste. Michelle, Blanc de Blancs: Aromas de peras y piñas tropicales, suaves notas de dulzor frutal, agudo, finaliza con sabores tostados. Château Ste. Michelle también elabora una amplia línea de vinos tranquilos.
España (Cataluña)
Anna de Codorniú, Brut, Cava: Tenues burbujas, aromas de frutas tropicales, redondez de cuerpo.
Jaume Serra, Cristalino Brut: Frescor nasal, notas cítricas, sabores minerales, suave melosidad hasta el final, refrescante. Cristalino es producido por la Bodega Jaume Serra, cuyas instalaciones se encuentran en Vilanova i la Geltrú.
Segura Viudas, Heredad: Color pajizo, aromas perfumados y seductores, cuerpo medio, sabores tostados, abraza la boca con elegancia.
Elyssia, Freixenet, Pinot Noir: Discreto color piel de cebolla, nariz que recuerda nueces tostadas, frambuesas, notas melosas, cuerpo medio, final elegante.
Italia
Rosa Regale, d’Aqui, DOC: Burbujas redondotas que saltan de la copa, algo dulzón con sabores de cerezas. Este espumoso está elaborado según el Método Tradicional y con una baja graduación alcohólica (7%).
Ricossa, Moscato d’Asti, DOCG: Color pajizo amarilloso con aromas de melocotones, dulzor de la uva Moscato (Moscatel) en el paladar y que perdura en el final. Un vino para los que gustan de este estilo.
Argentina
Trapiche, Extra Brut: Color pajizo con bordes verdosos, aromas de manzanas y piñas que perduran en el paladar, sabores de lías. Un espumoso hecho según el Método Charmat – mediante el cual la segunda fermentación no se hace en la botella – y con una mezcla inusual que incluye Chardonnay (70%), Semillon (20%) y Malbec (10%).
El champán y los vinos espumosos son para brindar en las grandes celebraciones. Pero también para disfrutar en cualquier ocasión. Con ellos tratamos de expresar y aportar alegría al momento. Aprovecho para desearle a todos nuestros lectores un muy Feliz Año Nuevo 2012, y que el Altísimo les colme de salud, paz y prosperidad.
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