Publicado el 01-13-2012
Las Peligrosas Amenazas
de Irán
Los que han seguido de cerca en los últimos días la conspiración del gobierno de Irán con varios gobiernos del Hemisferio Occidental, especialmente Cuba y Venezuela, deben estar no sólo preocupados sino que indignados por esas relaciones internacionales de carácter subversivo que crean un precedente inmensamente peligroso, por decir lo menos, para la seguridad del mundo libre, no sólo del Hemisferio Occidental.
Obviamente, corresponde a los Estados Unidos de América la mayor preocupación y, además, las medidas específicas y vigorosas que debe tomar el gobierno de Washington para enfrentarse a esta gran conspiración coordinada por los Castro, por Hugo Chávez y por Ahmadinejad.
En el caso de la amenaza iraní de cerrar el tránsito en el Estrecho de Ormuz si se le imponen más sanciones, las naciones asiáticas son las más perjudicadas casi al grado máximo porque el 85 por ciento del petróleo crudo que se transporta desde allí es para su consumo y el resto, mayormente, para consumo de Europa. A través de ese estrecho se mueven diariamente 17 millones de barriles de petróleo, lo que equivale al veinte por ciento del comercio petrolero mundial.
El gobierno de los Estados Unidos y los gobiernos de Asia y Europa no pueden cruzarse de brazos frente a esa amenaza en el estrecho de Ormuz que tiene proyecciones e implicaciones sumamente graves y desafiantes para la paz mundial.
Las pretensiones nucleares del gobierno tiránico de Irán son de vasto alcance y provocarían un desequilibrio del poder en la región, cabe decir en el mundo.
A lo largo de muchísimos años el Golfo Pérsico, que todavía conserva ese nombre, ha representado una situación – o un problema – según se vea, para la paz de esa región del mundo. Diariamente, en estos tiempos, surge con el nuevo enfoque de la tiranía de Irán un problema que se ha vuelto permanente, tan permanente como amenazante.
Deben hacerse todos los esfuerzos posibles para encontrar soluciones al problema de Irán que quepan en la mesa de negociaciones donde se discuta el destino de la paz. Y el gobierno de Washington tiene una responsabilidad muy grande para defender los valores sustanciales de esa paz.
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