Publicado el 01-14-2012
Y NACIO UN POEMA
POR LUIS MARIO
Un año antes de morir, en julio de 1896, la gran poetisa del romanticismo dominicano, Salomé Ureña de Henríquez, escribió el poema “Mi Pedro”. Se refería a su hijo, Pedro Henríquez Ureña, a la sazón de doce años de edad, que se convertiría con el tiempo en primera figura de las letras hispanoamericanas, y en humanista de excepcionales condiciones. En estos versos resalta la especial premonición de la madre al confiarle su hijo al porvenir, como dice en sus versos.
Mi Pedro
Por Salomé Ureña de Henríquez
Mi Pedro no es soldado; no ambiciona
de César ni Alejandro los laureles;
si a sus sienes aguarda una corona,
la hallará del estudio en los vergeles.
¡Si lo vierais jugar! Tienen sus juegos
algo de serio que a pensar inclina.
Nunca la guerra le inspiró sus fuegos:
la fuerza del progreso lo domina.
Hijo del siglo, para el bien creado,
la fiebre de la vida lo sacude;
busca la luz, como el insecto alado,
y en sus fulgores a inundarse acude.
Amante de la Patria, y entusiasta,
el escudo conoce, en él se huelga,
y de una caña, que transforma en asta,
el cruzado pendón trémulo cuelga.
Así es mi Pedro, generoso y bueno;
todo lo grande le merece culto;
entre el ruido del mundo irá sereno,
que lleva de virtud germen oculto.
Cuando sacude su infantil cabeza
el pensamiento que le infunde brío,
estalla en bendiciones mi terneza
y digo al porvenir: ¡Te lo confío!
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