Publicado el 01-26-2012
Política, infidelidades, flagelación
Por Eucario Bermúdez
Es impresionante la forma como viene transcurriendo el actual proceso republicano para escoger el candidato que deberá enfrentarse al Presidente Obama el próximo mes de noviembre. Hay quienes dicen que los candidatos se han autoflagelado sacando públicamente sus trapitos al sol. Indudablemente se han hecho trizas dejando en claro ante la opinión pública que los políticos de los Estados Unidos no son la excepción en ese tipo de actuaciones que muchas veces se dice pertenecen exclusivamente a la cultura política de países latinoamericanos. ¡Que va!
Aquí, si se quiere, los políticos son más duros, más drásticos, más punzantes cuando se trata de minimizar o desacreditar a sus oponentes, no importa que pertenezcan al mismo partido. Unos han caído por su falta de carisma y preparación para el mando de una nación como esta, pero otros han quedado en el camino víctimas de las ofensas, “el rabo de paja” y algunos antecedentes comprometedores.
En materia de moral, han prevalecido las infidelidades matrimoniales de algunos candidatos. Primero ocurrió con el Sr. Cain, candidato de la raza negra que tuvo que retirarse por sus comprobados excesos mujeriegos, pero no ha funcionado en el caso de Newt Gingrich quien pese a su propuesta de “matrimonio abierto” para convivir con su esposa pero manteniendo la relación con la “otra”, u otras, el asunto no operó y al contrario, ha crecido al candidato que ha tenido una recuperación electoral inusitada. Machismo.
A este respecto, hay que decir que a algunos estas conductas pueden parecer vergonzosas, a otros quizás no, y a muchos ni les importan las infidelidades. Es que en los Estados Unidos ha sido algo de frecuente ocurrencia y muchos ejemplos han radicado en políticos que constantemente se han visto envueltos en jugadas extramatrimoniales. Congresistas, secretarios de estado, gobernadores, ejecutivos de altas corporaciones y empresas, alcaldes, presidentes, y desde luego el vulgo pueblo, que un poco preocupado –pero no mucho- siente algún rubor por el tema han estado envueltos en esas “patrañas” que se han vuelto comidilla de la vida diaria. No es ciertamente asunto de simple farándula, mundillo en el cual es cosa casi natural.
John F Kennedy y Bill Clinton parecen ser los más altos ejemplos de infidelidad conyugal. Pero la lista es larga.
Son hechos de la vida real que han estado presentes repetidamente en los procesos electorales de las naciones, eventos durante los cuales no hay ningún miramiento con el contendor y que trascienden según el nivel social y económico de los protagonistas, pero que en el terreno de los políticos la gente no admite, no tolera, reprocha y castiga con la herramienta más al alcance de su mano que es el voto. Es lo que hoy temen en la campaña de Newt Gingrich y da un respiro en la de Mitt Romney
A pocas horas de las trascendentales primarias de la Florida, el próximo martes, el asunto debería concentrarse en quien puede ser más fuerte para enfrentar a Obama en noviembre y la alternativa no parece salirse de estos dos precandidatos, aunque en política nada está escrito y cualquier cosa puede suceder. Lo importante es que todos ejerzamos el derecho y el deber de votar, un privilegio que solo tenemos en las grandes democracias, como la nuestra.
|