Publicado el 01-30-2012
Los estadounidenses están disgustados, con razón, por la política migratoria
Por Al Cárdenas
El discurso sobre el Estado de la Unión del presidente Obama – junto con recientes preocupantes decisiones de su Administración de expandir un patrón de amnistía “de facto” para los inmigrantes ilegales – confirmó la triste realidad de que este presidente sigue ignorando, intencionadamente, su responsabilidad de promover una reforma migratoria seria. Retórica vacía, repetición de trivialidades y continuado apoyo a la ya rechazada ley Dream Act no constituyen una propuesta amplia para un tema tan complejo.
Esas palabras fueron después de la decisión de la administración de suavizar ciertas regulaciones en el programa de visas y actuar para resolver algunos casos de deportación enfocándose solamente en si una persona representa “una amenaza a la seguridad nacional”, la última adición a una lista de órdenes evidentemente unilaterales de la Casa Blanca con la intención de ganarse a los hispanos.
Esta es una política de confabulación: Presentar a los Republicanos que quieren reformas y a los conservadores como que no sienten simpatía por este sector demográfico creciente y reforzar las oportunidades de reelección del presidente en estados clave con significativos votos hispanos, tales como Florida, New Mexico, Virginia, Colorado y Arizona.
Este plan no sólo es errado, sino que para alguien que entró legalmente al país siendo muy joven, es repugnante.
Yo me uno a la mayoría de los estadounidenses, especialmente a mis compañeros hispanos en todo el espectro político e ideológico, que comprenden la importancia de la inmigración legal como algo vital para sostener la grandeza de la economía y cultura de los EE.UU.
Es una idea absurda – presentada por los liberales y a menudo por los medios como cómplices – que los inmigrantes legales, incluyendo hispanos, que opten por vivir dentro de la ley y contribuir a la comunidad estadounidense vayan a estar dispuestos a darles una servil aprobación – y mucho menos su voto – a los políticos que adopten y promuevan la política de inmigración ilegal y que dejen a casi 12 millones de extranjeros indocumentados en el limbo.
Con un sistema inoperante, la inmigración ilegal se burla de la promesa de inmigración legal, y los estadounidenses, con razón, ya están cansados.
Según una encuesta Gallup dada a conocer la semana pasada, los liberales fueron el único segmente ideológico o partidista que expresaron más satisfacción que falta de satisfacción con los actuales niveles de inmigración. Todos los demás, incluyendo los Demócratas, apoyaban una rebaja en los niveles de inmigración.
Gallup también confirmó que “la falta de satisfacción de los estadounidenses con la inmigración es la tercera más alta entre 17 temas sobre los cuales Gallup preguntó”.
No es de extrañarse que el tema de la inmigración esté haciéndose crítico en un año de elecciones, con los votantes cuestionando la falta de acción en cuanto a una reforma.
Los Republicanos en su primaria presidencial están tomando nota y debatiendo propuestas sobre inmigración – algo que deben hacer. Cuando Florida, mi estado, recibe atención en el ciclo de las primarias, es de esperarse que los votantes exijan más respuestas sobre inmigración. Este jueves, los principales candidatos Republicanos hablaron ante la conferencia anual de la Red de Liderazgo Hispano (Hispanic Leadership Network), auspiciada por el ex Gobernador de la Florida Jeb Bush. Fue la oportunidad perfecta para que ellos presentaran sus propuestas específicas.
Hay poca posibilidad de que el Congreso se ocupe de una significativa reforma migratoria este año. Sin embargo, el tema debe ser la principal prioridad en los primeros cien días del 2013, y cualquier ley seria de reforma debe abarcar estos principios clave: vastas mejoras a la seguridad fronteriza; reforma de visas para trabajadores muy capacitados, inversionistas y trabajadores agrícolas; y documentación de los millones de inmigrantes ilegales que ya están aquí.
La primera prioridad debe ser desarrollar una amplia estrategia para la seguridad y vigilancia de la frontera que incluya más personal, reforzar las barreras fronterizas, expandir la capacidad de vigilancia, más personal de investigación y poner en vigor las detenciones fronterizas.
No podemos darnos el lujo de fronteras porosas y que gente desconocida – potenciales riesgos de seguridad – vivan en nuestro país y abrumen los presupuestos de nuestros estados y comunidades locales.
Luego, el Congreso debe implementar un programa obligatorio nacional de verificación de empleo con más penas para los empleadores. Esto requerirá que todos los inmigrantes ilegales se inscriban, y aquellos que expresen el deseo de irse voluntariamente tendrán el derecho de subsecuentemente solicitar su entrada sin problemas.
Ellos tienen que admitir su presencia ilegal en los Estados Unidos y renunciar a pedir asilo. Habrá oportunidades de permisos de trabajo para aquellos sin expedientes criminales que puedan demostrar prueba de empleo cuando presenten una solicitud. En esos casos, no hay una vía directa a la ciudadanía, y los que reciban los permisos de trabajo tienen que haber pagado impuestos sobre la renta, tener seguro de salud y deben pagar multa y recargos.
Se harán reglas especiales para las personas de edad, individuos inhabilitados, estudiantes y los que estén en servicio militar, obreros agrícolas por muchos años y extranjeros traídos a los Estados Unidos cuando eran menores de 12 años de edad.
Después de todo esto, el Departamento de Comercio determinaría el número de permisos temporales de trabajo que habría cada año para servir las necesidades de los empleadores estadounidenses.
En cuanto a la inmigración de personas altamente capacitadas, graduados con maestrías o doctorados en universidades estadounidenses en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, recibirán visas siempre y cuando tengan ofertas de trabajo.
No hay una ley perfecta y que sea del agrado de todos, pero el tiempo urge; hay que hacer algo, y todo líder del Congreso que aborrezca enfrentarse al tema debe, como dice el dicho, “morder el cordobán” y estar de acuerdo con una amplia reforma a principios del 2013 por el bien de la nación.
Tengo confianza en que este ciclo electoral elevará el debate sobre la reforma migratoria porque el pueblo estadounidense se ha dado cuenta de algo que la administración y los liberales en el Congreso no han visto: La actual actitud de aprobar la inmigración ilegal es un claro truco político que pone nuestra economía y comunidades en riesgo y que simplemente es inaceptable.
(Al Cárdenas es el Presidente de la American Conservative Union. Fue Presidente del Partido Republicano de la Florida).
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