Nadina Sierra como “Gilda” y Mark Walter como “Rogoletto”. Foto Gastón de Cárdenas, Florida Gran Opera)
Publicado el 02-01-2012
Magistral presentación
de “Rigoletto”
Por Rudolph Moreno
Con una pléyade de jóvenes y magníficos cantantes, una muy bien lograda escenografía, originalmente concebida para la Opera de Cincinnati y una impecable dirección orquestal, coral y escénica. La Florida Grand Opera (F.G.O.) anota otro gran triunfo a su larga cadena de éxitos logrados en estos últimos años.
“Rigoletto” es una de las más populares óperas de Giuseppe Verdi (1813-1901). Se estrenó el 11 de marzo en el teatro “La Fenice” de Venecia en 1851, con libreto de Francesco María Piave basado en la obra de Víctor Hugo “Le rois amuse” (1832) y el bajo el título de “La Maledizione”. El elenco original incluía al barítono Felice Vence en el rol principal; Teresa Brambilla como “Gilda” y a Raffaele Mirate como el “Duque”, y la ópera se convirtió en una favorita de todos los públicos una vez que a los 4 años después de su estreno, sus bellas y contagiosas melodías surcaran el Atlántico para hacerse escuchar en Estados Unidos, Cuba, Brasil y Argentina, aparte de la mayoría de los países europeos y más tarde en Japón.
Es usual establecer divisiones o períodos en la obra de un pintor, poeta o compositor catalogándolos como “Temprano”, “Medio” y “Ultimo”. En el caso de Giuseppe Florentino Francesco Verdi, pródigo en su producción operística que comenzó en 1839 con “Oberto, Conte di San Bonifacio” y terminó con “Falfstaff” en 1893, (54 años de intenso trabajo y 28 óperas en su aval), “Rigoletto” ocupa de acuerdo a su periodización, un lugar que podría ubicarse dentro de la etapa media de la producción de su autor, conjuntamente con “La Traviata y “El Trovador” (ambas de 1853). Sin embargo, esta obra todavía no refleja la madurez del genio verdiano, aunque para muchos ha permanecido como la más querida y apreciada del público de las obras de este período. Es pertinente señalar que el Maestro de Buseto logró en estas tres mencionadas óperas (Rigoletto; Traviata y Trovatore) darle una unidad dramática a sus composiciones, lograda a través de la hábil integración entre las voces y la orquesta, dando ello como resultado la aparición de un nuevo estilo en su futura producción operística.
Estas creaciones de Verdi contrastan con las primeras producciones de óperas tempranas en general y algunas suyas en particular, donde una serie de arias y escenas eran enlazadas por medio del argumento de la obra sin que estuvieran necesariamente integradas con la orquesta, y sin que ello importara mucho al compositor, ya que las “arias” o “solos”, introduciéndolas en la obra, eran el vehículo para que los cantantes, especialmente las sopranos, desplegaran su virtuosismo vocal y que sirvieran además para mostrarle a sus colegas rivales, por cuanto tiempo más podían retener las notas agudas.
La F.G.O. nos ofreció el 28 de enero pasado, una vibrante producción de esta obra, plena de voces nuevas que el público acogió con beneplácito. Como “Rigoletto”, el barítono Mark Walters, reapareció con la compañía después de su debut en 2008 en “Traviata” y más tarde en “Lucía” y “Carmen”. Este joven cantante, que cuenta en su carrera con un valioso “curriculum”, es poseedor de una voluminosa y potente voz, de bello timbre y rico color oscuro que despliega con seguridad en todos sus registros y que además es capaz de expresar con ella los distintos estados de ánimo del personaje a través de toda la obra; angustia; ira; dolor y venganza; voz que maneja con gran dominio y que ello, unido a sus condiciones de buen actor nos ofreció un convincente “Rigoletto” a través de toda la trama. Desde su interpretación de “Parisiamo”, más tarde en “Cortigiani” y luego en el acto final con “Della vendetta alfin giunge” y en su expresión última “Gilda, mia Gilda e morta ¡¡Ahh!!!... la maledizione”, su mensaje fue recibido con enormes y justificados aplausos por la brillantez de su actuación.
Nadine Sierra, otra joven y valiosa cantante nos dio una espectacular interpretación como “Gilda”. Su dulce voz de coloratura la manejó con gran maestría, aun en los pasajes que requieren de gran agilidad vocal y colorido. A ello hay que unir la gran seguridad que tiene en su instrumento vocal al cantar, acostada, la mayor parte del “Caro Nome”, donde nos regaló unos bellísimos agudos y sonoros y gratos “pianissimi”, que sólo oímos en las grandes consagradas del arte lírico. Todo ello, unido a sus buenas condiciones actorales, le auguran un promisorio futuro en su carrera como cantante. La dulce combinación de voces entre barítono y soprano fue interpretada de forma magistral por ambos. Walter y Sierra, modalidad que Verdi introduce bajo la relación padre-hija y que surge delicadamente de la música del compositor con gran intensidad y verdadero dramatismo. Aunque estos bien logrados dúos los vemos aparecer en “Rigoletto”, ellos tienen sus orígenes en “Luisa Miller” (1849) anterior a “Rigoletto”, estrenada en el teatro San Carlos de Nápoles y que después veríamos aparecer en “Simón Bocanegra” (1857) y “Aida” (1871).
El rol del “Duque estuvo a cargo de Michael Fabiano, quien aunque muy joven, es ya un experimentado y magnífico tenor con actuaciones en diferentes países europeos y teatros como la Scala y en ciudades como París, Londres, New York y otras. Voz bella y bien timbrada y muy apropiada para el “rol”. Desde su interpretación en “Questa o quella”, nos percatamos del dominio que tiene de su voz, de gran sonoridad y colorido en todos sus registros y especialmente en sus potentes agudos. Más tarde, en la 2da. escena del primer acto, en sus dúos con “Gilda”, sus voces se aunaron para ofrecernos bellos pasajes, cantados y actuados impecablemente. De “La Donna e Mobile” el aria más popular de la ópera, hizo Fabiano una muy buena interpretación, aunque sin desplegar todo el brillo que el tenor es capaz de ofrecer con su rica y melodiosa voz y que a pesar de un ligero “desliz” en la última nota de esta aria una vez que repitiera parte de ella, como manda la obra, ello no importó para que el tenor recibiera una más que bien merecida ovación y “bravos” durante el saludo final.
Una especial mención para el famoso cuarteto del acto final, “Bella figlia del amore”, donde las cuatro voces principales, tenor y mezzo-soprano, barítono y soprano se acoplaron para regalarnos una extraordinaria interpretación de esta bellísima pieza del repertorio verdiano y uno de los más bellos y famosos cuartetos jamás escritos. “Magddalena” interpretada en la voz de la también joven mezzo-soprano Dana Beth Miller, estuvo muy acertada con su voz rica en tonos graves en este cuarteto, parte ésta que a veces es opacada por el resto de los cantantes y la orquesta y que en su caso, su actuación fue muy bien lograda. Y a pesar de que esta ópera no tiene arias donde la mezzo pueda desplegar sus facultades vocales, su papel tiene un gran peso en la trama que demanda una buena actuación de parte de la intérprete y es por ello que siempre ha sido ejecutada por grandes mezzos, desde Louisa Homer hasta Barbierei; Simionatto y Cosotto, en tiempos más recientes, por nombrar sólo a tres, y parte ésta en la cual Miller nos dejó con una muy buena impresión con su actuación.
“Sparafucile” en la voz de Kevin Langan, tuvo un acertado intérprete al lucir su voz de “basso profondo” a plenitud y con gran destreza. De modo similar, Joo Won Kang se destacó en su corto papel como “Monterone” dejando ver el potencial de su rica voz de barítono. También es de destacar las actuaciones de los “comprimarios” en los roles menores: “Borsa; Marullo” “Conde y Condesa Ceprano”; y “Giovanna”, muy bien en su papel de sirvienta, pero que sin duda, todos le dieron magnífico apoyo a la trama.
La dirección orquestal a cargo del Maestro Andrew Bisantz, ya conocido por el público miamense por sus previas actuaciones en “Carmen”; “Pagliaci” y “Sor Angélica”, fue brillante haciendo que los miembros de la orquesta dieran lo mejor en sus ejecuciones para deleitarnos con los melodiosos sonidos de esta obra. Jeffrey Marc Bucham como Director de escena realizó una labor extraordinaria, importantísima en toda obra teatral y que en muchas instancias no es reconocida con el mérito debido. También loable fue la Dirección Coral a cargo de John Keene, como lo fue también la luminotecnia de Jeff Davis, la coreografía de Rosa Mercedes, así como la labor realizada por todos los otros miembros del equipo que hicieron de esta presentación, una para guardar en la grata memoria de nuestros recuerdos como una de las mejores ofrecidas al público de esta ciudad.
Las próximas presentaciones de “Rigoletto” serán los días 31 de enero; 3, 5, 8 y 11 de febrero del 2012 en el Arsht Center y el 16 y 18 de febrero en Fort Lauderdale.
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