Publicado el 02-08-2012
¿Cuál debe ser la posición del Exilio
combatiente sobre los viajes a Cuba Esclava?
Por Eladio José Armesto
Los viajes del Exilio a Cuba Esclava es un tema que requiere análisis circunspecto y sereno, que no cuestione la buena fe de las partes, ni simplifique los argumentos a favor o en contra.
Entendemos que el verdadero exiliado no regresa a un país bajo las mismas condiciones que obligaron su exilio. Es de suponer que el que por principios salió de Cuba Esclava, por principios no puede regresar.
Pero no somos tan ingenuos o tontos como para desconocer que existen circunstancias que atenúan, mitigan y matizan los hechos. Puede condenarse el compatriota que viaja a Cuba para fiestear, lucrar o beneficiar directamente al régimen; más no el que viaja para ayudar a un familiar necesitado, crear malestar social o apoyar la resistencia.
Es cierto que los viajes son una fuente de ingreso al régimen castrista, razón por la cual el régimen los permite. Pero los viajes también son para el régimen un riesgo de infiltración, de testigos de sus continuos abusos y violaciones de derechos humanos, de malestar social y causa de discordia dentro de las propias filas del partido.
Aun así, tengo hermanos del Exilio opuestos a estos viajes. A ellos pregunto: De eliminarse los viajes, ¿quién sería realmente el más perjudicado? ¿El régimen, que dispone de múltiples medios para defenderse, o nuestros hermanos en Cuba que no tienen absolutamente ningún otro auxilio, excepto el de nosotros en el Exilio?
Con los viajes, la tiranía nos ha cedido al Exilio, no por generosidad o estupidez, sino por desesperación económica, un espacio político de incalculable valor de ser aprovechado. ¡Y lo ha cedido contra la voluntad de sus elementos más intransigentes y recalcitrantes que se oponen a tomar los riesgos que los viajes implican para la tiranía!
Es de suponer que las mismas razones que inducen a los castristas de línea dura a oponerse a los viajes, induzcan a los anti-castristas de igual línea a apoyarlos. Sin embargo, no es así. Esos exiliados no se fijan en lo que ven sus homólogos castristas, sino lo que ven los castristas más pragmáticos y flexibles: las divisas que los viajes generan para el régimen.
Para minimizar los riesgos creados por los viajes, la tiranía elaboró y tiene en vigor un protocolo o regla para manejarlos. ¿No debió el Exilio elaborar un protocolo para aprovechar este espacio político que el régimen por desesperación se vio obligado a cedernos?
Nuestros hermanos, secuestrados en la isla prisión, lloran por tener contacto directo y personal con nosotros. ¿Se sentirá el secuestrado pueblo cubano más vinculado al Exilio sin el contacto que dan los viajes? ¿Estarán más dispuestas a rebelarse contra una tiranía, personas que dependen de esa tiranía para absolutamente todo o las que cuentan con ayuda del exterior?
Si hasta ahora los viajes a Cuba Esclava no han socavado al régimen castrista, ¿no será porque en el Exilio hemos preferido criticarlos en vez de aprovecharlos? Sin ánimo alguno de polemizar u ofender, ¿no será porque es inmensamente más fácil criticar desde Miami que ir a Cuba a crear malestar social y organizar la resistencia?
ejarmesto@aol.com.
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