Publicado el 02-25-2012
Honduras al natural
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
En Centroamérica abunda la naturaleza, así como la cultura e historia. Tres componentes que destacan a Honduras. Un destino turístico con rica fauna, flora y geografía que coexisten plenamente con las reliquias arqueológicas, la herencia de los mayas y una cultura costeña que tiene mucho que ver con el fervor caribeño.
Cuentan que el país fue nombrado Honduras por Cristóbal Colón, tras arribar al Nuevo Mundo en su cuarto y último viaje 1502. Que el admirante quedó sorprendido por la profundidad de la costa en la zona. De ahí el nombre de la nación que significa “tierra de profundidades”.
De hecho, el territorio hondureño está marcado por el contraste de sus alturas. Un peculiar componente que define el horizonte y resalta la belleza natural del paisaje. Todo esto matizado por la flora y la fauna del lugar que, junto a pequeños pueblos y ciudades, coexisten entre la exhuberancia de la costa, la frondosidad de las selvas y las montañas nubladas.
De la costa que mira al Caribe destaco la frondosidad de la antigua tierra del banano. Una zona que cuenta con La Ceiba por ciudad sobre la falda de una montaña que llaman Pico Bonito. Un atractivo enclave urbano que siente y vive en su música la cultura caribeña. Balcón natural que mira al mar donde se encuentran las islas paradisíacas de Roatán, Guanaja y Utila. Tres trozos de tierras que parecen flotar a 100 kilómetros de distancia, donde encontramos la segunda barrera de arrecifes coralinos más grande del mundo, sólo después de la existente en Australia.
Tegucigalpa es la capital política y cultural del país, pero San Pedro de Sula es la capital económica. Ambas muy bien servida por hoteles, restaurantes y centros comerciales que han proliferado en los últimos años. Un trayecto a recorrer que cuenta con la presencia de caminos asfaltados y cómodas carreteras que enlazan pueblos y aldeas. Todos ellos frecuentados por vendedores ambulantes o ferias populares los fines de semana que ofrecen golosinas, artesanía y otros enseres menores que ayudan a los habitantes procurar el sustento de cada día.
A unos 85 kilómetros de San Pedro está el Lago de Yojoa en medio de la zona cafetalera del país. Una amplia y tenue masa de agua circundada por una sierra de color verde intenso, que complementa la belleza y cubre el lugar con extraordinaria quietud. Sólo el volar o el sonido repentino de algún pájaro son capaces de romper el silencio que allí habita. Paraje donde puede pernoctar en una finca que cuenta con un muy modesto motel que llaman Las Glorias, desde donde puedes realizar pequeñas excursiones en botes por el lago e incluso visitar la costa al otro lado, donde abunda la virginidad de la naturaleza.
A tan sólo 17 kilómetros del lago están las cataratas de Pullapanzak. Salto de agua que cae desde sus 43 metros de altura y donde se ha habilitado un austero balneario con el agua fresca que por allí corre. Allí la tierra ostenta un color rojizo intenso, siempre húmeda por la presencia de un persistente rocío que emana del torrente.
Asimismo, Honduras posee una rica historia precolombina dada por los mayas y un grupo indígena posterior llamado lenca. De los primeros persisten las ruinas de Copán y de los segundos una extensa presencia repartida por el territorio nacional.
Copán fue la ciudad próspera de los mayas durante el llamado período clásico (150-900). Situada muy cerca de la frontera con Guatemala, la antigua ciudad que albergaba el entonces Reino del Sol fue abandonada por razones aún desconocidas hacia el 900. Invadida desde entonces por la selva, fue descubierta por los españoles en 1570. No obstante, no fue hasta mediados del XIX cuando los estudiosos comenzaron la faena de excavación. Largo proceso que aún perdura en nuestros días y cuya información detallada puede obtener en el portal cibernético CopanHonduras.orgdisponible en Internet.
De aquella ciudad maya se conservan buena parte de los templos, la Gran Plaza, la Escalinata Jeroglífica, llamada así por la cantidad de esculpidos que ostenta, y un buen número de esculturas que llamamos estelas, así como un importante recinto museológico que alberga la mayoría de las piezas esculpidas originales. Un lugar donde igualmente puede pernoctar en alguno de los inmuebles que conforman la oferta hotelera de Copán Ruinas. Un atractivo pueblo muy bien cuidado y cercano al bastión maya donde abunda la buena comida típica de la zona.
|