Carlos Arboleya rodeado de un sinfín de memorias. Foto Jesús Hdez.
Publicado el 06-16-2012
Ser padre, empresario y mentor
Por Jesús Hernández
De los muchos padres, empresarios y mentores con los que contamos en Miami, sobresale Carlos Arboleya. Un hombre que creció al mismo tiempo que fue padre, esposo e inspiración para otros.
“Ser padre es ser compañero”, afirmaba el señor Arboleya con el carisma que siempre le caracteriza. El connotado banquero y promotor del contingente Boys Scouts que tanto entusiasmo transmite a todos. “Ocuparse de la vida de los hijos. Aconsejarlos y guiarlos hasta que se independicen y se conviertan en padres”, acentuaba.
“Papi, quiero trabajar en el banco”, le dijo el joven Carlos Joaquín. Hijo único del matrimonio con Marta Aurora Quintana.
“Primero, tienes que demostrarme que sabes trabajar”, le dijo entonces y en vez de darle un puesto fácil de trabajo le indujo a convertirse en trabajador.
“Comenzó a trabajar en una imprenta. Luego trabajó en una fábrica de lámparas y más tarde una clínica”, recordaba Carlos Arboleya padre.
Entonces, sólo entonces, tres años después de prácticas generales, le brindó un puesto de aprendiz en el banco pero sin sueldo.
“Luego hizo su camino”, rememoraba el padre. “Llegó a ser gerente de una sucursal bancaria por su propio esfuerzo”, subrayaba. El mismo esfuerzo que el joven Carlos Joaquín tuvo para estudiar administración de empresas y leyes después, hasta convertirse en un hombre de éxito.
De hecho, Carlos Arboleya llegó a Miami con un título universitario en contaduría y administración de empresas, así como16 años de experiencia bancaria que incluía la jefatura de valores e incluso la gerencia. También hablaba inglés. Sin embargo, ningún banco le dio empleo.
“Yo llegué a Estados Unidos con 40 pesos en el bolsillo, una mujer y un hijo de 1 año de edad”, recapitulaba. “Busqué trabajo por todo Miami. Entonces Fidel (Castro) era el bueno y nosotros los cubanos (exiliados) los malos”, destacaba.
“Vine a parar en una fábrica de zapatos”, señalaba. “Allí comencé como asistente de inventarios y terminé como contador”, mencionaba.
“Un día tuve que ir al banco que atendía la cuenta y me pidieron trabajar con ellos”, recapitulaba. Así comenzó su etapa bancaria en Miami. Un largo y fructífero trayecto que lo convirtió en presidente de la institución bancaria y luego fundador de otra, hasta tener cinco ofertas de gerente.
“Opté por Barnett Bank por la sencilla razón que ellos me ayudaron con un préstamo cuando yo lo necesité”, subrayaba.
Seis años después, Carlos Arboleya era nombrado vicepresidente del Barnett Bank en la región sur. Jefatura que atendía a más de 150 sucursales que estaban repartidas en los condados Broward, Miami Dade y Monroes entonces. Ocupación que atendió durante 13 años, cuando optó por la jubilación.
Mientras tanto, entre los inventarios de fábrica de zapatos y las jefaturas bancarias, Carlos Arboleya, que fue miembro del movimiento Boys Scouts años atrás, reunió a jóvenes para formar parte de un contingente en Miami. La organización nacional le sugería organizar un grupo similar con los cubanos.
“Estaba muy preocupado por la desorientación en que se encontraban muchos de los jóvenes al llegar a este país y acepté el reto de organizarlos”, apuntaba. Reto y organización que tuvo a su hijo Carlos Joaquín por uno de los jóvenes que recibieron el necesario entrenamiento y educación cívica que brinda la institución. Dedicación que supera los 50 años y hoy cuenta con un parque municipal de entrenamiento que tiene a Carlos Arboleya por nombre, además de un trayecto de la Calle 8 en Miami, entre otras muchas distinciones.
Hoy el señor Arboleya, fiel defensor del llamado American Dream, descansa y disfruta el fruto de sus esfuerzos rodeado de un sinfín de memorias y en medio de una impresionante recopilación de trofeos, reportajes en prensa y recuerdos que señalan el curso de su vida.
“La oportunidad existe para todos”, alegaba. “Pero hay que trabajar”, concluía.
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