Publicado el 06-20-2012
La Tecnología Moderna
y el Control de la
Inteligencia Individual
Ante los avances extraordinarios de la tecnología moderna hay que hacer especiales esfuerzos por evitar que ellos anulen aspectos positivos de la personalidad humana. Esto no quiere decir que esos progresos tecnológicos no sean de gran utilidad y, una vez logrados, necesarios. Por supuesto, hay que tener presente lo valiosas que son las características del individuo en su manera de pensar, de sentir y de producir. Y esas características están más o menos amenazadas de extinguirse en el sentido de quedar subordinadas a máquinas modernas, inclusive del tamaño de una moneda – por decirlo así – que hagan la labor propia de seres pensantes.
En el desenvolvimiento normal de la vida humana ya se observa la influencia de tantos avances tecnológicos que obligan a las personas a estar ciegamente pendientes de lo que el aparatito indica y que corresponde a una información correcta pero que es a base de que el dueño del aparatito piensa menos y decide menos. La mente necesita de una gimnasia individual para usar la inteligencia humana sin estar totalmente subordinada a esos pequeños aparatos que quizás han sido concebidos genialmente y construidos por personas que se vuelven millonarias con el producto de esos inventos.
Hay que saber aprovechar lo moderno, lo nuevo, pero sin destruir las esencias de la personalidad de los que adquieren esos aparatos y que de tanto usarlos se les olvida pensar. Sencillamente saben cómo funciona el aparato y tocando un botón o dando una orden verbal, se logra el objetivo. Y eso, aunque produce asombro en el usuario y siente orgullo de ser dueño de ese aparato, reduce el horizonte de su mente que va quedando ociosa por falta de trabajo. Con el correr del tiempo puede llegarse a los extremos de una transformación de los seres humanos no en un sentido biológico o físico, sino en lo que respecta a características de su vida psíquica. La mente que no se ejercita se atrofia.
Es importante considerar que estos riesgos son no tanto para el presente sino para el futuro, que puede ser un futuro no muy lejano. Todos los días aparece algo sorprendente que impresiona y que en muchos casos obliga a usarlo con una gran alegría y satisfacción de parte de quienes se valen de esos avances para sus actividades diarias, individuales o colectivas. Pero, hay que repetirlo, es a base de reducir el horizonte de la inteligencia de los que no han producido esos inventos pero sí se valen de ellos.
|