Publicado el 06-23-2012
¡Salve, Emperador Obama!
Por Cal Thomas
“Esa noción de que yo puedo en alguna forma simplemente cambiar las leyes unilateralmente no es cierto. Estamos haciendo todo lo que podemos administrativamente pero lo cierto es que hay leyes en vigor que yo tengo que respetar. Y yo creo que se ha perjudicado mucho la causa para lograr la aprobación de la Ley DREAM y lograr la aprobación de una amplia reforma inmigratoria al perpetuar la noción de que en alguna forma, por mí solo, yo puedo ir y hacer estas cosas. Eso simplemente no es cierto”. (Palabras de Barack Obama en Septiembre del 2011).
El Presidente Obama ya no es presidente en el sentido constitucional. El parece haberse elevado a sí mismo al papel de emperador, decidiendo unilateralmente cuál debe ser la ley y cuál no, ignorando al Congreso y situándose en el papel de Julio César.
Primero fue la revelación de que él tiene una “lista de objetivos” de la cual él solo decide quién vive y quién muere en los ataques de los aviones no tripulados en Pakistán y Yemen.
Con el anuncio hecho el pasado viernes de que él, en efecto, concederá amnistía a una categoría de extranjeros ilegales, de acuerdo con el criterio que él ha fijado – su edad, un expediente criminal inmaculado, un nivel mínimo de educación y/o servicio militar – el presidente técnicamente, y posiblemente deliberadamente y puede decirse que ilegalmente, ha violado su juramento al cargo en el cuál el juró “preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos” con la ayuda de Dios. ¿A quién le solicita ayuda el presidente cuando actúa como si él fuera Dios?
La Constitución da facultades al Congreso, no al presidente, para hacer las leyes, pero el Presidente Obama ha ignorado a ese cuerpo legislativo para convertirse en un Congreso de uno y la propia ley.
El presidente ha anunciado que su administración no pondrá en vigor una ley aprobada por el Congreso y firmada por el Presidente Clinton – La ley de Defensa del Matrimonio (COMA) – porque él cree que es inconstitucional. Pero él preparará su propia política inmigratoria – dado que la ley DREAM todavía está en el limbo – suspendiendo inmediatamente la deportación de y dándoles permisos de trabajo a inmigrantes indocumentados que fueron traídos a los Estados Unidos cuando eran niños. Así que no sólo es presidente; el Emperador Obama ha usurpado el poder del Congreso y de la Corte Suprema.
En una época esfuerzos políticos por agradar, este vulgar llamado para los votos hispanos debe estar casi en lo más alto de la lista de cualquiera. Mientras que el Washington Post insiste en el 40 aniversario de Watergate y recuerda el desdén de Richard Nixon por la Constitución, nada dicen sobre el desdén similar de este presidente a los frenos legales al Poder Ejecutivo de ese documento.
La cifra oficial de desempleo para los ciudadanos estadounidenses sigue por encima del 8 por ciento. Ahora, 800,000 no ciudadanos podrán trabajar legalmente, en algunos casos por menos paga, robándoles así a algunos ciudadanos de lo que debería ser su posición de prioridad en la línea para los trabajos. ¿Podrán estos nuevos no ciudadanos beneficiados que no puedan encontrar trabajo solicitar sellos de alimentos y cheques de ayuda pagados con dinero prestado de China? Ustedes saben que así será. Esto es parte del contrato de compra de votos del presidente.
El equipo de reelección de Obama aparentemente ha calculado que cada voto perdido de un iracundo ciudadano estadounidense desempleado se compensará con votos hispanos y que esto resultará en una ganancia neta para el presidente. Esta es una apuesta peligrosa, especialmente porque él da por sentado que los hispanos que son ciudadanos legales, o residente legales, aplaudirán a aquellos que han violado las leyes que ellos tuvieron que cumplir cuando vinieron a los Estados Unidos.
Si un presidente Republicano se comportase de forma tan irresponsable hacia el Congreso y la Constitución sería destituido. De nuevo, recordemos a Nixon y el Watergate.
El llamado del presidente, sostiene él, es sobre “justicia” y otras nociones que no tienen nada que ver con la ley. Hay una forma constitucional y legal para regular a los que son “indocumentados”. Es a través del Congreso, que hizo las leyes que los indocumentados han violado. El decreto de un presidente que unilateralmente e inconstitucionalmente decide cuáles leyes él mantendrá, en el caso de DOMA, y cuáles él creará, en el caso de los indocumentados, a fin de cínicamente conseguir votos hispanos, es como gobiernan los dictadores.
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