Publicado el 07-05-2012
Después del
Cuatro de Julio
En forma respetable, como ha sido tradición hermosa, el pueblo de los Estados Unidos de América celebró este cuatro de julio la gran fiesta de su independencia. Se trata de un ejemplo magnífico no sólo para este pueblo sino también para otras naciones del mundo que no necesariamente coinciden con las características cívicas del pueblo estadounidense.
En cada estado de la Unión, incluyendo los pequeños municipios, cada cuatro de julio es objeto de una ejemplar celebración con paradas y con actividades múltiples de carácter popular, culminando muchas de ellas con fuegos artificiales.
DIARIO LAS AMERICAS, en su comentario editorial de fecha 4 de julio se refirió a la invocación que la Declaración de Independencia hace de Dios. Es una invocación ejemplar que contrasta con la arbitraria disposición de hace ya muchos años en el sentido de eliminar una oración básica a Dios, en términos generales, en las escuelas públicas. Por consiguiente, esta invocación a Dios en la Declaración de Independencia adquiere especial significación como un ejemplo de lo que se debe hacer y una denuncia de lo incorrecto que fue haber eliminado la oración en las escuelas. Es de esperarse que no falte nunca en la celebración de cada cuatro de julio, la invocación a Dios que es letra viva en la Declaración de Independencia.
Es conveniente decir que el uso de la bandera de las barras y las estrellas no es en los últimos años tan constante como antes. En realidad no debería haber casa particular en cuyas puertas principales no esté, ese día, una bandera grande o pequeña, recordando lo que es el cuatro de julio como fiesta nacional de grandes perfiles importantes.
Cualesquiera que sean las diferencias en la manera de celebrar el cuatro de julio, lo cierto es que todavía es una celebración trascendental ante la cual se manifiesta el espíritu cívico y patriótico de la nación. Por la importancia de los Estados Unidos en el mundo, también el cuatro de julio en distintos países del orbe es objeto de algunas manifestaciones vinculadas con el concepto de la libertad.
El espíritu de lo que representa el cuatro de julio no debe terminar al día siguiente. En forma lógica y proporcional, ese espíritu debe prevalecer siempre identificando a esta nación con la causa de la libertad universal.
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