Vista parcial de Copacabana. Foto Jesús Hdez.
Publicado el 07-07-2012
Río es único
Un encalve urbano natural que la UNESCO acaba de nombrar
Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
Ciudades extraordinarias con playas, parajes naturales o geografía alucinante hay muchas, pero solamente Río de Janeiro tiene esos aditivos por igual. Un encalve urbano natural que la UNESCO acaba de nombrar Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural. Título que resalta las cualidades de la urbe carioca, atrae la atención de los turistas y compromete a las autoridades para mejorar la vida de la antigua capital brasileña.
Los brasileños le llaman A cidade maravilhosa o la ciudad maravillosa en español. Denominación que responde al singular emplazamiento de edificios rodeados por belleza natural. Una gran bahía que tiene por fachada a grandes peñascos, colinas de caprichosa delineación e islotes que parecen flotar y zonas verdes protegidas que contrastan con la imagen urbana de la ciudad. Relación entre el hombre y la naturaleza que hace a Río precisamente diferente.
Descubierta por los portugueses en 1502, deseada por los franceses y luego fundada como capital de la gran colonia del Amazonas en 1763, Río fue centro financiero, cultural y político del país sudamericano hasta 1960, cuando los brasileños decidieron construir un nuevo enclave político y llamarle Brasilia.
De cualquier manera, Río de Janeiro no perdió el encanto arraigado. Al otro lado de la franja montañosa está el centro histórico, donde la ciudad fue fundada hace cuatro siglos. Prácticamente olvidado por las guías de turismo, el viejo casco cuenta con un inventario importante de edificaciones coloniales, instituciones museológicas, impresionantes iglesias y un mercado al aire libre donde aprendemos mucho más sobre la vida del carioca.
No obstante, la cara más popular de Río está en la franja costera. Allí la gente parece vivir sin mayor preocupación. Basta andar por Copacabana o Ipanema para darnos cuenta del carácter festivo del carioca. Una extensa playa delineada por unas cuarenta cuadras de edificaciones, donde los hoteles, restaurantes y discotecas comparten el entorno con pequeños bares al aire libre y un sin fin de calles que llegan a las mismísimas fabelas. Esa muralla montañosa que parece adornar el horizonte y está repleta de casuchas, donde viven los menos afortunados y también los temidos malhechores.
¡Ojo! Evite el cartel de turista y guarde bien sus pertenencias. Nada de joyas y la billetera resguardada en un bolsillo delantero. Uno de los problemas que las autoridades brasileñas se proponen superar tras el otorgamiento de la sede de las próximas olimpiadas de verano y el recién nombramiento de la UNESCO.
En la playa se agolpan los vendedores ambulantes, suena la música y el trago de caipirinha es el rey. Combinación perfecta de aguardiente del país, limón, hielo y azúcar que satisface el paladar.
Nadie imagina a Río de Janeiro sin El Corcovado. Montaña empinada de 710 metros de altura que cuenta en su cima con la imagen del Cristo Redentor. Ese Cristo impresionante que abre los brazos y ofrece una vista sin igual de la metrópolis sudamericana.
Tampoco imaginamos a Río sin su Pan de Azúcar. Un voluminoso peñasco que descansa sobre un lado de la playa y desde cuyo mirador a 575 metros de altura puedes contemplar la franja costera de un lado y otro de la urbe. El lugar ideal para esperar la caída del Sol y desear volver pronto.
¿Cómo llegar allí?
El aeropuerto cuenta con servicio directo desde Miami y otras ciudades del país, así como varias aerolíneas que realizan la travesía.
Los portadores de pasaporte estadounidense necesitan visa y deben solicitarla al consulado brasileño con el pago correspondiente de unos 100 dólares por el documento. Valor equivalente al que un viajero del país sudamericano debe pagar por visitar EEUU. La visa tiene vigencia por 5 años y permite la entrada varias veces.
¿Dónde hospedarse?
Río cuenta con una amplia red hotelera y precios que distan de las ofertas que encontramos en otras ciudades sudamericanas.
Mejor disponga de un paquete turístico que incluya hotel y transporte desde el aeropuerto. De esa manera, no tendrá que preocuparse por viajar en taxis ni tener que pagar más de lo debido. Un mal que encontramos en Río y otros destinos turísticos del continente americano.
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