Publicado el 07-10-2012
Si no le Gustan
los Candidatos
Presidenciales…
Al acercarse las importantísimas elecciones generales del 6 de noviembre en los Estados Unidos de América cabe hacer algunos comentarios sobre la abstención electoral del público en general y de los votantes de origen hispano en particular.
Se ha dicho que en estos momentos hay doce millones de votantes hispanos inscritos en los dos partidos tradicionales o como independientes. Sin embargo, se espera que sólo la mitad de ellos vayan a las urnas a depositar su voto en noviembre. Y esto es un serio error. Hay quienes dicen que uno de los motivos pudiera ser que no les gusta ninguno de los dos candidatos presidenciales, es decir, el Presidente Barack Obama o el Republicano Mitt Romney.
Aunque a un votante no le guste un candidato presidencial, hay que recordar que esas elecciones de noviembre no sólo son presidenciales. También se discutirán cargos de representantes y senadores federales que son casi tan importantes como el de presidente. Un votante al que no le gusten los candidatos presidenciales puede, de todos modos, votar por los representantes y senadores que en definitiva son los que redactan las leyes que el presidente firma o veta.
En la actualidad, la Cámara de Representantes está controlada por el Partido Republicano y el Senado por el Demócrata. Los Republicanos necesitan mantener su control en la Cámara y aumentar su número de senadores para controlar el Senado. Lo mismo quieren hacer, por su parte, los Demócratas, pero a la inversa. Un presidente con un Congreso controlado por un partido distinto al de él enfrentará una situación muy difícil a menos que, pensando en los altos intereses de la nación, llegue a acuerdos bipartidistas.
Por todo esto es tan importante que todos los votantes vayan a las urnas el 6 de noviembre. Si no les gustan los candidatos presidenciales, que voten por los candidatos al Congreso, pero que en alguna forma voten. En una democracia el voto es la oportunidad que tienen los ciudadanos de participar en el gobierno. A menos que sea por un motivo muy poderoso, como un accidente o una enfermedad, nadie debe abstenerse de votar ese día. Lo que está en juego es el futuro de la nación y, por ende, el futuro de todos los que aquí viven. En muchos aspectos, también el futuro del mundo libre.
Los doce millones de votantes de origen hispano deben dar un ejemplo de cultura política en las próximas elecciones generales para poder, con su voto, participar en el futuro gobierno.
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