Publicado el 07-16-2012
El presidente Obama
y Chávez
Por Connie Mack
Hace cuatro años, haciendo campaña contra Barack Obama para la nominación presidencial del partido demócrata, Hillary Clinton dijo que las opiniones de Barack Obama en referencia a Hugo Chávez, el forzudo venezolano, fueron “irresponsable y francamente ingenuas”. Tuvo razón entonces. Y tiene aún más razón ahora.
En una entrevista con América TeVe, la estación de televisión de habla-Hispana con sede en Miami, el Presidente Obama le dio un pase a Chávez. Él le explicó al periodista Oscar Haza que “mi sentido general es que lo que el Sr. Chávez ha hecho en los últimos años, no ha tenido un impacto grave en cuanto a nuestra seguridad nacional”.
Aquí tenemos la advertencia de Hillary Clinton realizándose.
Venezuela es un estado solitario en nuestro propio hemisferio. Desde que llegó a ser presidente de Venezuela en 1999, Chávez ha dirigido ese país en una dirección profundamente perturbadora. Su primera víctima fue la democracia venezolana, donde él ha estado trabajando para derrotar toda la oposición. Los informes de la organización de derechos humanos, Freedom House, reportan que el clima de medios en Venezuela “es penetrado por intimidación, a veces inclusive con ataques físicos, y fuerte retórica anti-medios por el gobierno”. La destrucción de una democracia no es, en la cosmovisión del Presidente Obama, una amenaza a los Estados Unidos, pero nosotros no debemos engañarnos en pensar que no hay unión entre estos asuntos internos y la conducta de Venezuela en el plano internacional.
En realidad, bajo Chávez, Venezuela ha estado trabajando para avanzar diligentemente los intereses de una serie de regímenes—muchos que consideran a los Estados Unidos un enemigo mortal—que están causando la inestabilidad a través de la región y a través del mundo.
Alto en la lista está Irán. Chávez ha formado una clase de asociación con los ayatollahs de esa dictadura Islámica. Verdaderamente, él se ha unido a Mahmoud Ahmadinejad para declarar un “eje de unidad” contra el “imperialismo” norteamericano. A ese fin, Chávez ha ayudado a Irán evadir sanciones internacionales. Venezuela ha anfitrionado operativos Hezbollah dentro de sus fronteras, dándoles una base de operaciones para continuar sus fines terroristas. Si esto no califica como tener un impacto grave en la seguridad nacional de los EEUU, nada califica.
Pero hay, desafortunadamente, mucho más. Chávez también ha unido fuerzas con Bashir al-Assad de Siria mientras que él está comprometido en la supresión sangrienta de su propia gente. El ha formado conexiones con narco-terroristas y los cárteles a través de Latino América. Él ha abastasado odio antiamericano en el foro en cada oportunidad.
Pero quizás lo más alarmante de todo es su cariño profundo y afección duradera para los hermanos Castro en Cuba, y a donde este cariño lo ha dirigido. Él se ha referido a Fidel Castro como un padre para él. Claramente, él se ha inspirado de las décadas de la dictadura de Castro y décadas de intentos para exportar la revolución Comunista a través de la región y alrededor del mundo. ¿Qué podría ser más hostil a los intereses norteamericanos que esta clase de alianza abiertamente proclamada y celebrada con uno de nuestros enemigos más duraderos?
Esto nos deja con los comentarios de Barack Obama. Son un recordatorio absoluto de cuán ingenuo este presidente es cuando tiene que ver con la seguridad nacional. Nosotros no sabemos que cuatro años más de la política exterior de Obama nos traerán. Pero si sabemos que tanto Hugo Chávez como los hermanos Castro tendrán una preferencia fuerte este noviembre.
Yo también tengo una preferencia fuerte. Y es para Mitt Romney, un hombre que no rompe pan con dictadores y aquellos que odian a América.
El autor es congresista federal y actual candidato para el Senado para el Estado de la Florida.
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