Publicado el 07-18-2012
Ser un Buen Ciudadano
La ciudadanía no significa únicamente portar un pasaporte para viajar al extranjero o poder llenar ciertos requisitos legales internos en cada país que requieren ser ciudadano. Muy importante es que se debe considerar como deber ciudadano estar familiarizado con los asuntos políticos del país, tantos los graves como los de menor intensidad. Si no hay esa vinculación del ciudadano con esos asuntos, es muy difícil que funcione la democracia que tiene en las elecciones una alta expresión de realidad.
La formación política de los ciudadanos está íntimamente vinculada a su cultura cívica. Esa cultura cívica abarca conceptos y sentimientos que van más allá de las consignas que emanan de los partidos. El civismo une mucho más que el partidismo. El partidismo por su propia definición implica partir los sentimientos y los intereses de la comunidad según la ideología de esos partidos. En cambio, cuando hay una cultura cívica sólida, bien documentada y bien inspirada, por encima de las diferencias partidistas prevalecen el patriotismo y la voluntad de orientar las actividades nacionales en forma positiva para todos sin despreciar, desde luego, la vigencia de los partidos.
La cultura cívica se debe fomentar en el seno de las familias y, muy importante, en la escuela desde que comienzan los niños a acudir a ella. Allí tienen que aprender que el patriotismo es el amor a la patria por encima de diferencias políticas que corresponden a las ideologías de tal o cual partido. En la escuela, pues, desde muy temprana edad, en el saludo que se le hace a la bandera nacional, se va fortaleciendo el sentimiento patriótico y la convicción de que los partidos pueden ser importantes, pero más que ellos son los sentimientos, la devoción y la lealtad que se le debe a la patria, que es de todos.
Se ha mencionado que el civismo se tiene que fomentar también en los hogares, en el seno de la familia, por lo cual hay que hacer todo lo posible para que la familia exista como núcleo importante para la vida nacional, para la sociedad en general. La familia debe ser considerada como la escuela básica, en la cual los padres funcionan, por así decirlo, como maestros. Por supuesto, en su momento, cada padre de familia debe haber aprendido en la escuela correspondiente cómo se define la patria y cómo se le sirve. Desafortunadamente, desde hace muchos años, ha habido deficiencias en el funcionamiento de las escuelas, particularmente las escuelas públicas, donde con argumentos artificiales no se enseña civismo y todo lo que implica valores morales para la formación de un niño.
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