Publicado el 07-24-2012
Obra chilena en el Festival de Teatro
Por Angel Cuadra
El XXVII Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, durante los días 13 y 14 pasados, en el Auditorio del Miami Dade College, down town, llevó a escena la obra “Infieles”, del escritor chileno Marco Antonio de la Parra. El elenco de los actores de esta puesta en escena estuvo integrada por alumnos recién graduados del Seminario Prometeo. Con la promoción de alumnos de este seminario, se constituyó una compañía novel, que precisamente con esta obra da inicio a sus proyectadas actividades.
Marco Antonio de la Parra ha llegado a ser una de las figuras destacadas del teatro contemporáneo en Chile, y en varias de sus obras este autor refleja, directa u ocasionalmente, aspectos de la situación política de su país en los últimos años.
“Infieles” es un ejemplo de lo anterior, donde el conflicto individual de sus personajes, cosas que pueden suceder en cualquier tiempo y lugar, se desarrolla en Chile, en los años del gobierno militar de Augusto Pinochet, y los días inmediatos al fin de ese período histórico.
Felipe es un poeta con poses de grandeza literaria y, por tanto egocéntrico, casado con Daniela que, aunque es periodista, ocupa el lugar de ama de casa, consciente de su realidad objetiva después de los problemas políticos de su país; Andrea es una mujer que, en sus días de oposición al gobierno militar, tuvo que marcharse al exilio, y que está casada con Carlos, el cual se dedica a los negocios, y tiene una actitud práctica ante la vida. La obra representa las infidelidades en las que incurren estos personajes, comenzando por Felipe y Andrea que reinician una vieja relación amorosa de ambos, primero a escondidas de sus respectivos cónyuges, pero al final ese adulterio se hace tema de confesiones entre los cuatro personajes.
La relación pasional de Felipe y Andrea, una vez juntos, con el tiempo concluye también en el desastre y las vulgares peleas, también celos, que echan por tierra las iniciales y pueriles ilusiones de ambos.
Por su parte, los otros dos personajes, tras el fracaso de sus respectivos matrimonios, terminan por llegar a un acercamiento amoroso, surgido del desengaño y la nueva necesidad de recomponer sus vidas.
En medio de los conflictos de esas personas, sus conversaciones y polémicas, ahora en la nueva sociedad, a la que se han incorporado, sienten, con la nueva adaptación político social, como si también han sido infieles a los principios ideológicos por los que antes lucharon.
Es interesante el juego escénico del montaje de esta obra, montado por su director Ernest Figueroa, al presentar en planos superpuestos escenas presentes y escenas de referencia, con el empleo de cortinas que marcan cambios en los relatos de estos personajes.
En general, las actuaciones de los actores, Hannah Ghelman, en Daniela; Cristina Ferrari, en Andrea; Boris Roa, en Felipe; y Guillermo Pérez, en Carlos, es buena, pero deben destacarse la labor de Boris Roa y Cristina Ferrari en sus respectivos personajes.
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