Publicado el 07-26-2012
El 26 de Julio,
Día de Duelo
para los Cubanos
Hace cincuenta y nueve años, el 26 de julio de 1953, tuvo lugar en la región oriental de Cuba lo que se conoce como el Asalto al Cuartel Moncada, llevado a cabo por el entonces joven agitador revolucionario Fidel Castro en compañía de unos ochenta o noventa revolucionarios, según consta en “Historia de la Isla de Cuba” de los Drs. Carlos y Manuel Márquez Sterling. Ese asalto no logró la rendición del cuartel y sí hubo muertos de ambos bandos. Allí se echaron las bases de lo que, con el correr del tiempo, sería la máxima tragedia del pueblo cubano que culminó con la toma del poder absoluto de Cuba por parte de Fidel Castro en 1959, después de combates y escaramuzas en la Sierra Maestra y en el Escambray.
Fue un hecho de sangre planeado en forma que condujo al fracaso de los asaltantes. Sin embargo, sirvió de pedestal – por decirlo así – para el que más tarde sería el guerrillero primero y dictador absoluto después de la que fue la República de Cuba. Fidel Castro salió huyendo y se cobijó bajo la protección del Arzobispo de Santiago de Cuba, Monseñor Ernesto Pérez Serantes. Después de negociaciones con el gobierno del General Fulgencio Batista fue encarcelado y juzgado por el delito cometido. De ese juicio resultó condenado a quince años de prisión que no cumplió por la amnistía otorgada por el gobierno y ratificada por el Congreso en 1955. Fue Castro objeto de tolerancia y condescendencias que jamás ha tenido él con respecto a sus adversarios que ha convertido en víctimas que van desde la cárcel hasta los paredones de fusilamiento.
En el campo internacional, como consecuencia de la conspiración comunista, hubo un empeño en rodear artificialmente de prestigio al “Movimiento 26 de julio” hasta que llegó al poder, en enero de 1959, con una tiranía totalitaria que en el año de 1962 puso al mundo al borde de una hecatombe nuclear, con lo que es conocido como “la crisis de los cohetes”.
Mucho tienen que analizar los que orientan de una u otra manera la opinión pública cubana acerca de todo este proceso – doloroso proceso – con el propósito de señalar los inmensos errores cometidos y hacer todo lo posible para que jamás algo parecido ocurra en Cuba después de que termine la larga noche tenebrosa de esta tiranía totalitaria marxista-leninista.
El 26 de julio, como punto de partida de tanta tragedia, tiene que considerarse en la historia de la patria de Martí como un aniversario de profundo duelo. Que Dios salve a Cuba.
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