Publicado el 07-30-2012
¿Una Base Naval Rusa
en Cuba?
El pasado viernes, julio 27, dos agencias noticiosas internacionales comentaron que el Vicealmirante Viktor Chirkov había dicho durante una entrevista con la agencia noticiosa RIA Novosti que Rusia estaba en conversaciones con Cuba, Viet Nam y la isla nación de Seychelles para establecer bases navales para dar servicio a buques de la marina rusa.
En la actualidad Rusia sólo tiene una base naval fuera de su territorio en el puerto de Tartus en Siria. Durante la primera presidencia de Vladimir Putin y mayormente por razones económicas, Rusia cerró su base naval en Viet Nam y su base de espionaje en Lourdes, en Cuba.
Sin embargo, más tarde, el propio viernes 27, la agencia BBC News publicó que el Ministerio de Defensa ruso, en unas declaraciones en su portal cibernético, negaba la información ya que los “temas concernientes a las relaciones internacionales no son parte de las responsabilidades del comandante en jefe de la marina”. Las declaraciones agregaban que todo había sido una “fantasía del autor, que prefirió darle prioridad al sensacionalismo sobre la competencia y la ética profesional”.
Durante su última campaña electoral, Vladimir Putin prometió restaurar el poderío militar de la nación, por lo que las supuestas declaraciones del Vicealmirante Chirkov no resultaron extrañas. Pero la rápida negativa emitida por el Ministerio de Defensa da lugar a dudas sobre las verdaderas intenciones rusas. Es una negativa sospechosa, por decir lo menos.
Los que en el mundo occidental se preocupan por la suerte de la libertad tienen que seguir de cerca estas declaraciones en función de la seguridad del mundo libre, recordando viejos sucesos que se identificaron con el nombre de “la Crisis de los Cohetes de 1962”. Eso fue algo sumamente grave que puso al mundo libre al borde de una guerra con la Unión Soviética.
Quiera Dios que Vladimir Putín use con prudencia el actual poderío militar de Rusia sin someterlo a prueba en amenazante actitud contra el mundo libre.
Lo normal, sean cuales fuesen las circunstancias actuales, es que Vladimir Putin no se lance a una aventura que comprometa la suerte de la paz mundial, lo que sería sumamente grave y arriesgado.
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