Publicado el 08-02-2012
El Ejemplo Dado
por las Olimpiadas
Afortunadamente, en la vieja Inglaterra se están llevando a cabo, hasta el 12 de agosto, las Olimpiadas de Verano del 2012 con variadas competencias que han despertado, como siempre, un interés universal. Aquí en los Estados Unidos, la cadena de televisión NBC trasmite diariamente desde las nueve de la mañana hasta la media noche los diferentes eventos deportivos de toda clase, natación, equitación, gimnasia, boxeo, etc., etc. Al final del día se presenta un gráfico donde se lleva cuenta de las medallas de oro, plata y bronce ganadas por cada país.
Se dice afortunadamente al comienzo de esta nota editorial porque en medio de tanta chabacanería o inmoralidades prevalecientes en muchos casos en la televisión del mundo actual, estos espectáculos deportivos han mantenido y están manteniendo la atención pública en grado inmenso y positivo. Por eso es que merecen el elogio y el apoyo de todos.
Muy importante es que en cada sociedad, sea cual fuese el país, se haga un esfuerzo por reducir o eliminar las mencionadas chabacanerías en la televisión y, fundamentalmente, las que hieren en forma destructiva la moralidad que debe prevalecer en beneficio de la paz social y el desenvolvimiento de cada país en forma sustancialmente positiva.
Claro está que esos programas negativos de la televisión no son en un sentido total porque hay programas a distintas horas que tienen aspectos importantes de carácter positivo en lo cívico, en lo político y en las costumbres morales de la sociedad. Pero, desgraciadamente, es más el tiempo que se le concede a lo negativo y destructivo que a lo moral y constructivo. Es cuestión fácil de comprobar en cada hogar donde tengan y usen las pantallas de televisión.
Los que en el campo económico donan dinero para actividades como las Olimpiadas, merecen ser reconocidos por lo que hacen. Por otra parte, los atletas que representan a cada país en los distintos deportes son jóvenes que dedican buena parte de sus vidas a mantenerse en condiciones físicas para competir y darles prestigio a sus países.
Es importante que se sepa y se recuerde siempre que en el campo de la decencia se puede mantener al público del mundo entretenido presenciando por televisión, o en el propio terreno si ese es el caso, estas actividades deportivas.
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