Publicado el 08-07-2012
La Censura o el Apoyo
a los Políticos
Es justo que los políticos que tienen una conducta impropia desde el punto de vista moral o desacertada en lo general sean denunciados o criticados – según sea el caso – por la sociedad. Asimismo, es necesario y justo que los políticos que tienen una buena conducta moral y cívica, que se preocupan por conocer la técnica política y que aciertan adecuadamente en muchas cosas, sean debidamente reconocidos y estimulados por el pueblo, especialmente por los que más se preocupan por los asuntos de las colectividades pequeñas o de la nacional.
Desafortunadamente, ocurre en muchos casos que se pone énfasis en condenar la corrupción o los desaciertos significativos, mientras poco o nada se dice de la conducta de los políticos honrados, de los que se preocupan por estudiar los asuntos de sus comunidades. Para ellos quizás hay comentarios favorables en la intimidad de ciertos grupos o en alguno que otro comentario en alta voz o por escrito. Pero lo cierto es que falta el estímulo importante para que se multiplique – por decirlo así – el deseo y el interés de muchos ciudadanos en el sentido de conquistar el respeto y el aprecio de sus conciudadanos. Y ese respeto y aprecio no debe quedarse en el campo de lo confidencial sino que se debe debatir públicamente para que los que practican una buena conducta política y cívica se sientan apoyados por sus conciudadanos y su conducta sirva de ejemplo para muchos, aunque deseable sería que fuese para todos.
Es, pues, necesario que no solamente prevalezca el espíritu de crítica condenatoria para los que la merecen, sino que también prevalezca el elogio para quienes saben ser buenos ciudadanos y se preocupan por estudiar y defender los intereses positivos de la comunidad. Ese elogio no es solamente para cultivar la vanidad de los elogiados sino para fortalecer la buena conducta de esa clase de ciudadanos.
Por otra parte, el público en general debe acostumbrarse a ver, oír y leer con interés no solamente lo malo de algunos partidos políticos o dirigentes de ellos sino también debe preocuparse por estar familiarizado con lo bueno que hacen sus compatriotas, destacando esa conducta y comentándola en forma estimuladora para que haya muchos que quieran imitar a los buenos dirigentes, a los partidos de realizaciones positivas, sin que se interesen solamente por los escándalos y las cosas negativas de partidos o dirigentes políticos.
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