Publicado el 08-10-2012
La Violencia en las
Calles, en los Barrios
y en las Casas
Debe constituir seria preocupación lo que está ocurriendo desde hace algún tiempo en los Estados Unidos en lo relativo a la falta de seguridad de las personas en sus casas y en muchos barrios. La lectura diaria de la prensa y lo que se ve en televisión y se oye por radio, confirma esta dura realidad a lo que hay que agregar que va en aumento esta descomposición social tan alarmante.
En las iglesias, en los lugares donde se concentra gente para actividades colectivas de carácter social o algo similar, se deben dictar breves pero significativas conferencias o charlas para que el público recapacite acerca de lo que está ocurriendo y que los más capacitados opinen en esos grupos con el propósito positivo de encontrar fórmulas de convivencia civilizada y que reduzcan o impidan la cantidad de muertos que está registrándose en la actualidad. Esa actualidad incluye heridas o muertes de policías cuando acuden al lugar donde se están llevando a cabo estos hechos que no corresponden a una sociedad normalmente civilizada.
En lo que respecta a la venta de armas sin ninguna restricción, hay que aclarar que lo que es perjudicial y debería ser prohibido son las armas de fuego propias de combate y de actividades que no tienen que ver ni con el deporte de la caza ni con el argumento importante de la seguridad personal. La seguridad personal no tiene que ver nada con el uso de armas propias de la guerra, muchas veces llamadas “armas largas”. Es impresionante ver las fotografías de esas armas que, por ser automáticas y por reunir condiciones incompatibles con lo que es el uso de un arma para seguridad personal, deben ser prohibidas. Y eso no viola la norma constitucional que garantiza el derecho a portar armas.
La violencia ya constituye una especie de consigna incompatible con la normalidad moral. Y no necesariamente hay violencia cuando se producen muertos sino también cuando hay ataques personales sin usar armas. A todo esto hay que agregar que en el seno de algunos hogares que los vecinos conocen, hay actos de violencia entre marido y mujer – si es que están casados – incluyendo a veces a hijos más o menos mayores. Y esto denuncia, en forma incontrovertible, la ausencia de tranquilidad moral mínima que debe haber en el seno de las familias.
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