Francisco Xavier Aguirre Sacasa
Publicado el 08-15-2012
“Economía liliputiense”
La deuda pública de Nicaragua supera al 70% del PIB, sostiene Francisco Aguirre
Por César Úbeda Bravo Diario La Prensa, Nicaragua
El excanciller de la República, Francisco Xavier Aguirre Sacasa, consideró que el gobierno del presidente inconstitucional es muy hábil para presentar logros en materia económica, pero oculta datos como que nuestro Producto Interno Bruto (PIB) está al mismo nivel de 1978 y que las exportaciones hondureñas superan en un 70 por ciento a la nicaragüense.
En entrevista a LA PRENSA reveló que la deuda pública nicaragüense —sin incluir la venezolana— supera en un 70 por ciento al PIB y que la economía de Haití es más grande que la nuestra.
Nicaragua se encuentra en un año electoral de nuevo. ¿Cree usted que el comportamiento de la economía favorecerá al FSLN o a la oposición?
Francamente no creo que el desempeño de la economía vaya a determinar el desenlace de estas elecciones municipales. Hay otros factores mucho más poderosos que las afectarán como el nivel de abstencionismo tradicional en elecciones municipales, exacerbado en este caso por la percepción generalizada que estos comicios no serán decididos en las urnas sino que se administrarán de antemano por el Gobierno, a como sucedió en 2006, 2008 y 2011.
Entonces ¿el estado de la economía no las afectará?
Pienso que, al margen, la percepción de que Nicaragua vive una suerte de bonanza económica podría afectar algunos votos. Pero esa percepción es, a mi criterio, equivocada.
¿No está boyante la economía nacional?
El Gobierno ha sido muy hábil al manejar el discurso que la economía nicaragüense anda muy bien. Para vender esa percepción, citan que el crecimiento de la economía fue 4.7 por ciento el año pasado. Hablan, también, de una explosión de exportaciones en 2011.
Ahora bien, estás cifras no están equivocadas, pero solo nos dan una parte de un cuadro mucho más complejo y mucho menos favorable. Por ejemplo, en 2011 el tamaño de nuestra economía superó la barrera de los US$$7 mil millones.
Sin embargo, en términos reales —es decir, ajustándolo para inflación— nuestro PIB está prácticamente al mismo nivel que tenía en 1978 y en ese entonces solo teníamos aproximadamente el 40 por ciento de la población que tenemos ahora. Eso quiere decir que en 33 años la economía nicaragüense no ha crecido ni un ápice. Pero como la población se ha más que duplicado durante ese período, a pesar de la enorme diáspora nicaragüense, el ingreso per cápita —es decir el bienestar del ciudadano— sigue muy por debajo de lo que era en 1978. Eso no es buena noticia. Por eso no habla de esto el Gobierno.
Y en cuanto a las exportaciones ¿tampoco vamos bien?
Antes de abordar tu pregunta de las exportaciones, quiero añadir un par de últimas reflexiones sobre nuestro PIB.
En primer lugar es por mucho el más pequeño de las cinco repúblicas centroamericanas, Panamá y la República Dominicana. Es igual a tan solo el 13 por ciento del PIB dominicano, el más grande de nuestros vecinos, y al 42 por ciento de la segunda economía más pequeña de nuestro vecindario: Honduras.
El segundo comentario, y aún más sorprendente, es que la economía de Haití supera en tamaño a la nuestra. No por mucho, pero sí la supera. Y esto según datos confiables.
En cuanto a nuestras exportaciones, es cierto que anduvieron por los US$$4 mil millones el año pasado, ayudado por precios altamente favorables para nuestros commodities como el café, el oro, la carne, el azúcar y el maní. Pero las exportaciones de nuestro vecino al norte, Honduras, superaron las nuestras en 70 por ciento. Y si comparamos nuestras exportaciones a nuestras importaciones, las primeras a duras penas cubrieron el 60 por ciento de nuestras importaciones en 2011. Esta última cifra demuestra que Nicaragua sigue siendo altamente dependiente de la ayuda externa y las remesas.
En cuanto a la ayuda externa, la mayoría de nuestros donantes tradicionales han recortado su ayuda o se han retirado de Nicaragua totalmente por el retroceso de la democracia representativa durante los últimos cinco años. Han optado por esta postura porque ellos invirtieron miles de millones de dólares y euros en nuestro experimento democrático y ahora se sienten defraudados.
Y en cuanto a las remesas, ni siquiera hemos mostrado nuestro agradecimiento por la generosidad de nuestros compatriotas dándoles el derecho al voto que tanto anhelan y que muchos otros países les brindan a sus compatriotas en el exterior. ¡Eso es injusto!
Nos está pintando un cuadro oscuro de la economía nicaragüense. ¿No andamos bien en nada?
Te estoy diciendo las cosas a como lo son. Te estoy dando una visión ampliada de nuestra economía política. Y podría añadir otras cifras inquietantes. Por ejemplo, si en algo estamos alto es en la deuda pública. Esta —sin incluir la “ayuda venezolana” que nunca fue aprobada por la Asamblea— supera el 70 por ciento de nuestro PIB a pesar de las enormes condonaciones que hemos obtenido a través de programas como el HIPC para países pobres y altamente endeudados. Esta deuda es por mucho la más pesada en nuestro vecindario en donde la mayoría de los países tienen una deuda pública que oscila entre un 20 y 35 por ciento del PIB.
Por eso el Fondo Monetario se preocupa por nuestro endeudamiento. Por eso no somos sujetos de crédito. En cuanto a los logros del actual Gobierno, durante su período constitucional (1997-2011) reconozco que manejó prudentemente a la economía formal. Pero el saber administrar la pobreza, el estabilizar la economía, no es igual al encauzar el país en el sendero del crecimiento acelerado y sostenible, el único antídoto —a como no me canso de decir— para el subdesarrollo en que nos encontramos empantanados.
Por eso es que Nicaragua sigue teniendo la economía más liliputiense de nuestra región. Y por eso el ingreso per cápita de Honduras en 2011 era 75 por ciento por encima del nuestro.
Datos como estos no los destaca el Gobierno por razones obvias. Pero esto no les resta veracidad.
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