Estudiantes tiran piedras a la policía antidisturbios durante una protesta por la reforma de la educación en el centro de Santiago, Chile. (AP Photo / Victor Ruiz Caballero)
Publicado el 08-24-2012
Estudiantes marchan desafiantes por mejoras educativas
Por EVA VERGARA SANTIAGO DE CHILE (AP)
Miles de estudiantes desoyeron las críticas del presidente Sebastián Piñera y salieron a la calle a exigir que la administración de sus escuelas públicas vuelva a manos del estado. Centenares de ellos fueron reprimidos por efectivos policiales, 18 de los cuales resultaron heridos.
Al anochecer estallaron desórdenes en dos sectores de la ciudad, que siguieron a otros registrados más temprano, cuando la policía detuvo a 113 estudiantes y adultos, según informó la Gobernación de Santiago.
Un foco de manifestaciones se registró en la comuna de La Florida, cuando al anochecer unos 150 adolescentes intentaron llegar hasta la municipalidad, lo que fue impedido con gran cantidad de gas lacrimógeno que incluso penetró en gran cantidad en una estación del ferrocarril subterráneo, afectando a muchos pasajeros que regresaban a sus hogares en el metro, informó el diario oficial La Nación.
Otro grupo de estudiantes se congregó cerca de una estación del metro en la acomodada comuna de Las Condes, donde hubo otras detenciones.
A diferencia de protestas anteriores, los adolescentes desplegaron una táctica inédita al no realizar una sola gran marcha, sino que las dividieron en 14 caminatas en igual número de comunas del gran Santiago, que incluye sectores elegantes, medios y pobres. La multiplicidad de marchas obligó a los efectivos antimotines a dividir sus fuerzas para mantener la tranquilidad, o para dispersarlos en caso de desórdenes.
Los primeros tumultos se registraron en el frontis de la municipalidad de Providencia, cuyo alcalde, Cristián Labbé, un coronel jubilado y ex ministro del dictador Augusto Pinochet, ha sido sumamente duro con los estudiantes, y no titubea en hacer desalojar los liceos y echar a los alumnos que repiten por inasistencia por participar en las protestas.
La municipalidad de Labbé amaneció custodiada por casi un centenar de policías antidisturbios y guardias municipales, además estaba rodeada de rejas metálicas.
Algunos estudiantes lanzaron piedras y palos a los policías, los que esperaron un rato antes de iniciar la represión con chorros de agua y gas lacrimógeno.
En el centro de la ciudad un pequeño número de estudiantes interrumpió el tránsito en la principal avenida de Santiago, y fueron dispersados con gas lacrimógeno. La Gobernación de Santiago dijo que hubo 113 detenidos.
Según la policía, 18 de sus agentes sufrieron heridas de diversa consideración.
Eloísa González, dirigente de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, Aces, que convocó a la protesta, dijo que buscan satisfacer “la demanda histórica de desmunicipalización”, que deriva en distintos tipos de enseñanza, según los ingresos de la alcaldía respectiva. La mayoría de los jóvenes asiste a escuelas públicas de municipalidades pobres.
El ministro de Educación, Harald Beyer, dijo de las caminatas que “en términos de número de estudiantes tenemos la impresión de que no han sido grupos mayoritarios”, lo que “significa que los estudiantes no están siguiendo a sus dirigentes estudiantiles masivamente, porque se dan cuenta de que no hay real voluntad de diálogo”.
Comparativamente con el 2011, este año son muchos menos los adolescentes movilizados.
Durante el último mes hay una gran efervescencia entre los secundarios de las escuelas municipales o públicas, que hace dos semanas marchan y ocupan casi a diario sus escuelas, pero son desalojados, en ocasiones violentamente, por los efectivos antimotines.
El presidente Sebastián Piñera desestimó el jueves temprano las movilizaciones de los secundarios al señalar que en el país hay unas 11.000 escuelas y que a la fecha hay nueve ocupadas ilegalmente, lo que representa un 0,1% del total.
La crisis de los colegiales se arrastra del 2011, cuando se movilizaron durante siete meses con los universitarios, pero no obtuvieron soluciones a sus demandas, de desmunicipalización, fin al lucro y enseñanza gratuita y de calidad. Los universitarios, en cambio, recibieron promesas que se tradujeron en proyectos que son discutidos en el congreso.
Pablo Toro, otro vocero de la ACES, advirtió que con el movimiento secundario actual no sucederá lo que pasó con la “Revolución Pinguina”, el 2006, cuando los colegiales paralizaron por un par de meses a toda la enseñanza del segundo nivel, hasta que la presidenta de la época, Michelle Bachelet, 2006-2010, los convenció de que dialogaran y los integró a una comisión de análisis. Fue el fin de las movilizaciones de ese año.
“Supimos lo que sucedió con la “Revolución Pinguina” y pretendemos no volver a caer en eso nuevamente”. Añadió que el congreso, “no representa una solución”.
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