Publicado el 08-25-2012
La Paz Mundial
y la Moral Política
La moral política en función de la paz mundial está en crisis. Mejor dicho, continúa la crisis con distintas manifestaciones del siglo recién pasado. Y esto representa un inmenso peligro para la paz universal que sólo puede conjurarse si en cada país vigorosos sectores de su población y sobre todo de sus dirigentes se empeñan en encontrar fórmulas de convivencias civilizadas aunque sea dentro de las imperfecciones humanas siempre inevitables.
Es preciso que en cada país se organicen seriamente vigorosos sectores que tengan conciencia de lo que la paz representa y que se dediquen a combatir eficazmente a los que, en una u otra forma, alteran el concepto de la paz. Y hay que agregar que la paz no sólo se altera con la guerra nuclear o convencional, sino también con múltiples tácticas y manifestaciones de violencia individual y colectiva. Es decir, es urgente fomentar la convivencia civilizada sobre todo en estos tiempos en que lo mismo matan niños, adolescentes, jóvenes, gente de edad madura y ancianos con cualquier pretexto. Y hay casos en que ni siquiera se expresa el pretexto. Sencillamente, aparecen los cadáveres o los heridos en el lugar menos pensado, sin sospecharse si existe algún motivo no que lo justifique sino que por lo menos lo explique.
En la actualidad en el Medio Oriente se están viviendo momentos sumamente graves para la paz mundial. Irán está desafiando al mundo con el desarrollo de las armas nucleares y en toda esa zona geográfica el terrorismo está multiplicando la gravedad de los problemas. Es, pues, preciso que la mayor cantidad de países del mundo civilizado se empeñen en combatir el fanatismo en cualquiera de sus manifestaciones, especialmente cuando se llega al terrorismo tan terrible como inmoral. El fanatismo es incompatible con la normalidad de la gente sensata, ya sea de carácter religioso o político.
La causa de la paz mundial es de suprema importancia. Y hay que aclarar que la paz mundial comienza con la paz en las aldeas, donde conflictos humanos van creando un ambiente que en un proceso de transformación llega a los extremos de envolver ciudades, países, regiones geográficas y, después, al mundo entero.
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