Publicado el 09-06-2012
Brasil como el fuego
Por Iliana Lavastida Rodríguez Diario Las Américas
La llegada de los primeros europeos a la gran nación suramericana, que hoy conocemos como Brasil, se produjo a inicios de la centuria de los 1500.
Cuando esos hombres en su misión de conquista del nuevo mundo arribaron a aquellas tierras, hallaron en sus exuberantes selvas un árbol del cual, cuando sus ramas eran expuestas al fuego dentro del agua hirviente, se desprendía un color rojo intenso.
A ello se atribuye la razón por la que los portugueses que comenzaban a explorar entonces el territorio identificaran a la planta como “pau-brasil”, debido a que la tonalidad recordaba brazas ardientes.
El beneficio económico que representó para los colonizadores el uso de aquel árbol cuyo tinte empleaban abundantemente en la vieja Europa conllevó a la casi total extinción de la especie vegetal, sin embargo el nombre de Brasil perduró y es con el que todos identificamos a esa nación.
Su nombre oficial es República Federativa de Brasil, ocupa la mitad oriental del Suramérica en su parte continental y también le pertenecen algunas islas ubicadas en el océano Atlántico.
Fue el único país de América colonizado por Portugal, debido a ello, el portugués es el idioma oficial y predominante de esa nación la cual ocupa una extensión de más de 8.5 millones de kilómetros cuadrados, que la ubican en el quinto lugar entre los países más grandes del orbe, así como uno de los más poblados con 193. 946, 886 millones de habitantes, según refieren las estadísticas. También en diferentes regiones del país se conoce el uso de unas 170 lenguas indígenas.
Algunas de las particularidades notorias del Brasil son la amplia variedad de especies animales y vegetales que la pueblan, debido en gran medida a que la selva del Amazonas cubre más de tres kilómetros cuadrados de su territorio.
Tres ciudades de Brasil han sido designadas como capital de la nación en diferentes etapas históricas. La primera fue Salvador de Bahía, después ocupó esta posición la emblemática Río de Janerio, hasta 1960 en que la futurista y singular Brasilia pasó a ser la urbe más importante.
La religión con más seguidores en ese país es el catolicismo, aunque también Brasil se conoce internacionalmente porque debido a la presencia de una gran comunidad africana que trascendió la época de los esclavos, tiene muchos practicantes de los cultos procedentes de esas tierras donde se fusionan las deidades de esas religiones animistas (centradas en las almas) con los santos que se veneran en las iglesias católicas.
El nombre dado a conocer a esta fusión de credos en Brasil es Candomblé. La fuerza con que se ha dispersado y se practica, incluidos todos los estratos sociales del país han hecho que en estos momentos más de tres millones de brasileños lo reconozcan como su propia religión, que además se ha extendido a otros países del cono sur.
La música, los festejos, los rituales, el vestuario y la elaboración de platos propios del Candomblé son aspectos característicos del folclor y la cultura popular brasileña, como también lo son sus famosos carnavales, muchos de los géneros musicales surgidos allí como la zamba y una peculiar idiosincrasia, todo lo cual responde en gran medida al carácter multiétnico presente a causa de la mezcla de europeos, asiáticos, indígenas y africanos.
Desde el punto de vista económico Brasil durante la época colonial se dedicó al cultivo del azúcar siendo éste su principal rubro que mantenía en auge la fuerza de trabajo esclava. Años más tarde, la industria del café también cobró fuerza. En la actualidad, según el Banco Mundial, Brasil es el país de mayor solvencia económica de Latinoamérica y la sexta economía del mundo con rubros de vital importancia como la industria, la minería, la ganadería, la agricultura, la industria de armamentos y las exportaciones que superan los 201.9 millones de dólares anuales y un producto interno bruto anual que oscila en los 2293,803 mil millones.
Uno de los más importantes rubros de ingresos para Brasil también lo constituye el turismo que respaldado en la riqueza cultural, histórica y natural del país encuentra infinitas posibilidades de variedad y desarrollo.
Brasil desde antes de la colonización portuguesa y 189 años después de haber alcanzado su estatus de nación independiente un 7 de septiembre de 1822, atesora en sí misma un patrimonio de tradiciones y una cultura que al resto de las naciones latinoamericanas les resultan tan atractivas y cercanas como enigmáticas.
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