París auténticamente capitalino, bohemio y señorial. Foto Jesús Hdez.
Publicado el 09-08-2012
Montmartre en París
Por Jesús Hernández JHernandez@DiarioLasAmericas.com
La capital gala es inmensa y dedicar todo el tiempo a recorrer el típico circuito turístico es un sacrilegio. París cuenta con un sin fin de rincones sitaudos muy cerca de la ruta turística que denotan el carácter que la hace grande y única. Una ciudad que tiene a Montmartre por mejor exponente. Una barriada donde la elegancia es adición popular y el entorno genuinamente bohemio.
De hecho, Montmartre es un extenso barrio realzado por la arquitectura renacentista parisina, donde los viejos ventanales parecen guardar historias, la gente huele a perfume de colonia francesa y los café al aire libre abundan. Lugar donde yace aún el célebre cabaret Moulin Rouge, un peculiar cementerio donde reposan los restos de grandes y el recuerdo de la pintura de Salvador Dalí, Claude Monet y Vincent van Gogh. Lugar donde el director francés Jean Pierre Jeunet realizó el filme Amelie hace 10 años y encontramos una colina coronada por una basílica que atrae la atención.
Comenzamos en Porte de Clignancourt donde encontraremos un mercado popular en plena vía. Un trayecto que cubriremos en tren si tomamos la línea 4 del metro capitalino. Comienzo de un largo andar que nos llevará por el boulevard Ornario, donde la gente de muchas nacionalidades protagoniza el diario vivir. Mezcla de culturas realzadas por lenguas tan diversas como el árabe, cantoné y turco que parecen interactuar con el grato sonido del habla gala e incluso la española. Entorno definido por fachadas y letreros que anuncian una rica cocina internacional mucho más económica.
Continuamos por Barbés hasta llegar a Rue Custine, donde sobresale el París auténticamente bohemio y señorial sin aditivos foráneos. Un entorno igualmente repleto de locales comerciales y combinados por la presencia de tiendas, algunas galerías de arte y muchos restaurantes que anuncian el plato del día. Lugares preferidos por amigos, pintores y músicos para darle rienda suelta a la conversación. Los mismos lugares que fueron frecuentados por los pensadores y artistas de antaño o comienzos del siglo pasado que dieron lugar al pensamiento y el arte capitalino.
En Rue Mt. Cenis, donde el buen vino es tan popular como el crepé con chocolate, están las escaleras que conducen a la colina y puerta ancha de Montmartre. Un balcón prácticamente natural donde el placer puede ser dado por algo tan sencillo como contemplar los tejados de la ciudad adornados por chimeneas.
En el punto más alto de la gran colina, donde llegamos con la ayuda de un funicular, está el templo Sacré Coeur o La Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre que parece cuidar la urbe capitalina. Una formidable iglesia católica, cuyo diseño estilo románico bizantino, edificado entre 1874 y 1914, dista de la arquitectura tradicional gala.
Continuamos por Rue Caulaincourt y cruzamos el puente que cuelga sobre el cementerio que guarda los restos del autor de Las damas de las Camelias, Alexandre Dumas, la actriz y cantante Dalida, así como la sobria tumba que guardara el cuerpo del escritor Émile Zola, antes de ser rehabilitado y su cuerpo trasladado al Panteón Nacional.
Frente al cementerio está la Rue Lepic con sus historias. La calle donde perdura el Café Deux Moulins donde Amelia trabajaba como camarera en su película. Calle que tuvo al pintor Van Gogh por inquilino en el número 54 y desde donde el artista dio forma al cuadro Vista de París desde mi habitación de la rue Lepic.
Finalmente llegamos al bulevar Cliché donde cruzan las calles abarrotadas de boulangeries (panaderías), boucheries (carnicerías) y fromageries (queserías). Un extenso tramo donde los olores brotan y las vecinas aún salen a diario para hacer sus compras del día como en los viejos tiempos.
En la avenida Rochechouart, donde las fachadas repiten la fórmula de la elegancia popular, está Moulin Rouge frente a Place Pigalle. El cabaret que mantiene una gran variedad de espectáculos y aún evoca la grandeza de la belle époque. Antesala del llamado “distrito luz roja” que hace alusión al mundillo más atrevido de París con bares, discotecas y establecimientos de espectáculos para adultos a lo largo del bulevar.
¿Cómo llegar allí?
El aeropuerto parisino Charles de Gaulle cuenta con servicio de Metro al centro de la ciudad, pero viajar en tren con equipaje puede ser incómodo. Un viaje en taxis cuesta alrededor de 90 dólares pero puedes optar por la ruta de autobuses Rossy con destino a Opera Garnier y el Arco de Triunfo por unos 30 dólares al cambio ida y vuelta. Dos céntricos lugares donde puedes tomar un taxi e incluso caminar rumbo al hotel para ahorrar dinero.
Donde hospedarse
Recuerda, París es una de las ciudades más caras del mundo. Razón primordial que obliga a organizar el viaje con anticipación y tener en cuenta cualquier consejo que ayude al ahorro.
Montmartre cuenta con una atractiva lista hoteles y casas de huéspedes. Asimismo, París ostenta una inacabable oferta de hoteles y unos precios que resultan ser altos. No obstante, si quieres ahorrar aún más y sólo te importa el hotel para ducharte y descansar unas horas, consulta el portal cibernético Hostels.com en Internet. Un impresionante proveedor de pequeños hoteles y hostales, todos muy bien situados y atendidos, que cuentan con habitaciones compartidas o privadas a precios irresistibles.
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