Publicado el 09-13-2012
Chávez tiene miedo
Por Eucario Bermúdez
Sin lugar a dudas, el dictadorcillo venezolano Hugo Chávez está sintiendo pasos de animal grande, como reza un dicho muy popular. La está viendo oscura. Observando aterrado como crece y crece el apoyo a Henrique Capriles y se multiplican las hordas que lo acompañan multitudinariamente por calles, pueblos y plazas, está tratando de meterle al pueblo, el miedo que él mismo está experimentando ante una posible derrota.
Chávez echa mano de todo cuanto puede para amedrentar a la población; ha llegado hasta pedirle a los ricos que tanto detesta –a los que les ha quitado gran parte de sus bienes- que voten por él a fin de evitar una guerra civil. Guerra que sólo podrá llegar cuando él se sienta derrotado. Aunque ya sus energúmenos seguidores han empezado a sembrar el terror con actos vandálicos en las calles de los pueblos, persiguiendo, amenazando y agrediendo a los opositores al gobierno.
Ese es desafortunadamente el nuevo mejor amigo del Presidente Santos, ese el llamado puente negociador de la paz con la guerrilla narco terrorista de las FARC. Desde Venezuela salen, muy tiesos y muy majos, los comandantes-negociadores hacia Cuba para participar en el proceso que tantas expectativas abre para el pueblo colombiano. Ese es el que dice buscar y propiciar la paz para Colombia poniendo fin al conflicto, amenazando con la guerra civil entre los hermanos venezolanos.
Que ironía. Jamás la historia democrática de América Latina había escuchado decir a un Presidente, Comandante de las Fuerzas Armadas y jefe y dueño de todo, semejante barbaridad. “Voten por mi porque si yo no gano vamos a una guerra civil”. Una amenaza que no deberían pasar desapercibidos los gobiernos vecinos y menos el de los Estados Unidos que ha sido tan complaciente. Es un campanazo de lo que pudiera sobrevenir si, como parece, Chávez pudiera tener contados sus días en el poder.
Mientras cunde el pánico en el candidato presidente por el avance arrollador de Capriles, los valientes exiliados en el sur de la Florida se preparan para realizar la más contundente demostración de auténtica democracia, retando la intención de Chávez de no permitirles votar en Miami. Esos veinte mil votos no los va a perder la oposición y pesarán seguramente a la hora de los escrutinios. Su voluntad política y su esfuerzo por movilizarse a kilómetros de distancia y con altos costos y sacrificios, merece un reconocimiento mayúsculo. Es el inmenso amor por la patria, por la justicia, por la libertad y por el rescate de su país de las manos sucias de un militar embriagado de poder.
Que siga Chávez con sus acostumbrados insultos y sus miedos ante una jornada que nunca soñó y que hace historia para la patria de Bolívar despedazada social, cultural, económica y políticamente por el desgreño de su prolongado gobierno sustentado por la corrupción y la fuerza de las armas que él espera utilizar contra el pueblo si le niega la continuidad en el poder el próximo 7 de octubre.
Los venezolanos no comen cuento tan fácilmente y tampoco los demócratas del continente que esperamos que ese día que ya está próximo se ponga fin al oprobioso gobierno autoritario del coronel golpista que da albergue y apoyo a los guerrilleros narcoterroristas de las FARC.
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