Publicado el 09-15-2012
Los Valores
Históricos y Culturales
de un País
Para mantener la solidaridad nacional dentro de un país es preciso que haya un cultivo razonado y metódico de los valores históricos de su sociedad, ya sea en lo político, en lo cultural, en lo jurídico, en lo social, en lo religioso, en lo económico y, en fin, en todo lo que a lo largo de la historia forma parte de la vida de una nación como conjunto humano o de un estado como entidad jurídica y política. Y ese cultivo requiere la existencia de una conciencia colectiva a favor de todos esos valores que giran alrededor del concepto supremo de la patria.
No se puede dejar solamente a merced de iniciativas privadas asunto tan importante, aun cuando la experiencia demuestra que muchas cosas nobles y valiosas se han hecho desde el campo privado, sin la participación de las entidades correspondientes a la vida pública. Pero esto no quiere decir que no sea, más que conveniente, necesario que todos participen en el empeño por mantener la imagen de un país en todas sus manifestaciones a través de esfuerzos sostenidos que van desde libros hasta monumentos. Las personas de mayor cultura y de mayor influencia en cada comunidad deben coordinarse para reforzar lo que exista y crear lo que no exista pero que cabe dentro del espíritu de esta continuidad de la vida de un pueblo.
Por vanidad unos y por conciencia nacional, histórica y cultural otros, puede producirse esta multiplicación de empeños a favor de este noble propósito. Y sea ello como fuese, lo importante es que se continúe lo que ya existe con el beneficio de los recursos de la tecnología moderna para profundizar en los conocimientos correspondientes y divulgarlos para que estén al alcance de la mayor cantidad de gente posible, no sólo en cada país sino también en el resto del mundo.
Desafortunadamente, en estos tiempos hay muchos millones de dólares que se gastan en cosas no solamente triviales sino de marcado mal gusto, cuando no se trata de la exaltación de cosas que crean costumbres incompatibles con la dignidad y moral sociales, con proyecciones degenerantes. Hay que hacer lo contrario para estimular lo noble y lo que afianza los valores tradicionales de cada nación y de la civilización en general.
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