Publicado el 09-20-2012
Grgich Hills tiene vinos complejos como su nombre
Por José R. Garrigó
Un lector escribió preguntando como se pronunciaba el nombre de la bodega Grgich Hills. Fonéticamente la respuesta es “gri-gich”, como si hubiera una “i” latina en la primera silaba. Me contestó que era una pronunciación algo compleja, sobre todo para personas de habla hispana. A lo cual le respondí que, en caso que su opinión fuese correcta, los vinos de Grgich Hills son igualmente complejos y que, por esa razón, son buscados por los aficionados. La bodega se caracteriza por hacer vinos con gran personalidad y que reflejan los terruños de sus distintos viñedos.
En 1977 Miljenko (Mike) Grgich se asoció con Austin Hills y su hermana, Mary Lee Strebl, para fundar la bodega Grgich Hills. La familia Hills era propietaria de Hills Brothers, una empresa detallista de víveres y distribuidora de café a restaurantes. Los Hills también eran propietarios de viñedos en California. Grgich es un dinámico octogenario que se acerca a los 90, oriundo de Croacia y que sigue activo en la empresa. En 1954 emigró a Alemania “con una pequeña maleta y 10 libros de como hacer vino”, huyendo del régimen comunista que había tomado el control de su país. Su familia tenía un pequeño viñedo en Desne, en la Costa Dálmata croata, y elaboraba vinos para el consumo local. Teniendo como objetivo final el emigrar a nuestro país, en 1958 Grgich obtuvo la visa necesaria y se radicó en el Valle de Napa, donde laboró en varias bodegas (Souverain, Christian Brothers, Beaulieu y Robert Mondavi) hasta fundar en 1977 la que lleva su apellido. Estando a cargo de la elaboración de vinos de Château Montelena, en el mencionado valle, su Chardonnay de la campaña de 1973 fue clasificado como “el mejor vino blanco del mundo” por un panel de expertos franceses en el histórico “Paris Tasting de 1976”, un concurso de catas ciegas que colocó a California en los mas altos peldaños del mundo vinícola. Esto fue, sin dudas, una inesperada sorpresa de los jueces franceses, quienes no podían creer que un Chardonnay californiano fuese mejor que los de Borgoña.
Las instalaciones de la bodega se encuentran en Rutherford, una subzona localizada en el corazón del mencionado valle. La empresa cuenta con 366 acres de viñedos esparcidos por el valle, todos certificados como cultivo orgánico y biodinámico, según informó Ken Morris, encargado de las comunicaciones de la bodega. Ello implica el uso de diversos métodos holísticos en el viñedo y ausencia de fertilizantes artificiales, pesticidas y fungicidas. Grgich sigue fungiendo como Maestro Bodeguero pero su sobrino, Ivo Jeramaz, está actualmente a cargo de los viñedos y la producción. Violet Grgich, la hija de Mike, se ocupa de la administración de la firma. La bodega elabora seis vinos diferentes, aunque Grgich afirma, con buena razón, que “Chardonnay es nuestro gran orgullo y satisfacción”. Más abajo reseño varios de los vinos de Grgich Hills, todos bajo esa propia marca y con Denominación de Origen Napa Valley.
2009 Chardonnay: Color oro medio, aromas que saltan de la copa tan pronto se vierte el vino en ella, melón rocío de miel e higos, pleno en cuerpo, tostadas matutinas, suavemente mantequilloso, agradable acidez que refresca el paladar. Este vino es una muestra del estilo clásico de Mike Grgich, quien no usa fermentación maloláctica en sus Chardonnay.
2010 Fumé Blanc, Dry Sauvignon Blanc: Aromas intensos y florales que recuerdan maracuyá (fruta de la pasión) y cítricos con ligeros toques ahumados, cuerpo medio, sabores de lías, notas minerales que se entrelazan con la fruta.
2007 Merlot: Color granate oscuro, aromas de cerezas, láminas de cedro, hojas de té verde, pleno en cuerpo, taninos que yerguen el vino en su espina dorsal, final que deja fuerte impacto en el retrogusto.
2009 Zinfandel: Color rubí oscuro, nariz que evoca fresas y frambuesas con notas de salvia y pimienta blanca, corpulento, sabores pimentosos y de frutas rojas maduras, simpático final. La mezcla incluye 2% de Petite Sirah, una variedad que añade color, complejidad y estructura al vino.
2009 Cabernet Sauvignon: Color granate, nariz que recuerda zarzamoras, regaliz y granos de café negro tostados, lleno en cuerpo, cacao en polvo, con elementos en perfecta armonía y con pureza frutal. La bodega informa que en este y muchos de sus vinos solo usan las levaduras que ocurren naturalmente en la fruta sin necesidad de añadir levaduras químicas o industriales.
Si algún lector aun tiene dudas en cuanto a la pronunciación del nombre de la bodega y piensa que es complejo, mi respuesta es bien simple. Si algo es complejo en este caso, son los vinos de Grgich Hills. Y esa complejidad es la que los hace favoritos de los aficionados serios.
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