Publicado el 09-22-2012
Con los Rojos de Cincinnati en la postemporada se potencia lo logrado por el cubano
Chapman es una buena razón para contar con los Rojos en postemporada
Carlos Guillén Altuve
El cubano Aroldis Chapman ha evolucionando satisfactoriamente del agotamiento del hombro de su brazo de lanzar, molestia que, al parecer ha desaparacido, ya que el relevista lanza como siempre.
El siniestro ha estado cumpliendo al pie de la letra las indicaciones del cuerpo médico y de técnicos de los Rojos de Cincinnati, pues tras suspender la actividad en el diamante guardó reposo total de su brazo para lanzar 40 pelotas a 50 pies de distancia, el miércoles hizo una sesión de 25 lanzamientos en el bullpen y el miemos jueves regresó al morrito por los Rojos.
“La semana pasada me empezó a molestar el brazo, me sentí cansado, esto me había pasado 2 o 3 veces antes… la más reciente fue el año pasado, pero ya me siento bien, me sirvió el descanso”, indicó el siniestro cubano.
La razón por la que Chapman se ha visto afectado en su brazo de lanzar podría venir desde sus días en la pelota cubana, en la que no se juega y mucho menos se lanza a diario: “la temporada aquí es larga y uno se descuida en el trabajo y por eso uno se fatiga… este año he lanzado mucho, no me preparé para tirar todos los día”, comentó en su reciente visita a Miami para una serie de 3 encuentros ante los Marlins.
El tratamiento ha sido básico, pues no existe una lesión como tal en su hombro. Sólo ha mantenido descanso y ha hecho ejercicios específicos para el área afectada.
Chapman se ha convertido esta temporada en el cerrador más temido de la Liga Nacional, sus estadísticas así lo confirman. No sólo su meteórica recta que ha llegado hasta las 103 millas por hora es el único ingrediente de su repertorio, sino que la slider y el cambio de velocidad que pasa de las 90 millas por hora son la receta perfecta para su menú.
Su nombre es uno de los primeros que sale en cualquier análisis sobre los candidatos al premio Cy Young de la Liga Nacional. De obtenerlo, será el primer jugador de los Rojos de Cincinnati en obtenerlo desde que se inauguró el galardón en 1956.
Y sus estadísticas avalan esa gran posibilidad de alzarse como el mejor lanzador de la nacional, compitiendo con R. A. Dickey de los Mets de Nueva York: 5 ganados por igual número de derrotas, 35 salvados y 1.60 de efectividad en 64 juegos. Acumula 119 ponches en apenas 67 entradas y 2/3 de actuación, lo que le da un promedio de 15.83 abanicados por cada 9 episodios de labor.
“Estoy contento y orgulloso por los resultados hasta ahora, sobre el Cy Young, pues, de eso no sé, solo sé que hay comentarios, pero eso no me preocupa”, indicó.
Pero la diferencia sustancial con el Aroldis Chapman de la temporada pasada fue su control. En 2011 dio 41 boletos en 50 entradas de actuación, pero este año ha sido distinto: “a principio veía que los ponches iban bien con los innings, pero las bases por bolas que tuve el año pasado, me sorprendió y trabajé bastante para mejorar eso y la empecé a tomar más tranquilo”.
El zurdo indicó que quizás deba hacer 2 o 3 sesiones más de bullpen, pues la inactividad le afectó precisamente el control “necesito recuperar el comando de mis pitcheos, en la sesión del miércoles estaba muy regado”, indicó el cerrojo que agregó que está listo para ayudar a Cincinnati en la postemporada
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