Publicado el 09-27-2012
La Libertad de Expresión
y la Presencia Musulmana
en la ONU
En los dos días desde que se inició la 67 Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, varios líderes musulmanes han hablado ante ese importante foro mundial.
Los nuevos presidentes de Egipto y Yemen, ambos producto de la llamada “Primavera Arabe”, hablaron el miércoles y ambos refutaron la defensa hecha por el Presidente Obama sobre la libertad de expresión alegando que los límites culturales a derechos como la libertad de expresión debían ser respetados.
El presidente egipcio, Mohamed Morsi, específicamente, condenó la violencia provocada por un video que insultaba al Profeta Mahoma y que dio lugar a numerosas muertes. Morsi puntualizó que “Egipto respeta la libertad de expresión, libertad de expresión que no se use para incitar odio contra alguien”. Agregando que “esperamos que otros, al igual que se espera de nosotros, respeten las especificaciones de nuestra cultura y nuestras referencias religiosas y que no traten de imponer conceptos o culturas que son inaceptables para nosotros. Los insultos contra el profeta del Islam, Mahoma, no son aceptables. Nosotros no permitiremos que alguien haga esto ya sea de palabra o de acción”.
Por su parte el Presidente Abed Rabbu Mansour Hadi de Yemen, inició su discurso el miércoles exigiendo límites a la libertad de expresión que insulte a la religión. Los que defienden la libertad de expresión, dijo, “olvidan el hecho de que debe haber límites para la libertad de expresión, especialmente si tal libertad blasfema las creencias de naciones y difama a sus figuras”.
Otros líderes hablaron sobre el mismo tema. En su discurso del martes en las Naciones Unidas, el presidente de Pakistán habló en contra de la libertad de expresión en temas religiosos y exigió que los insultos contra la religión sean criminalizados, instando a las Naciones Unidas a ocuparse del tema inmediatamente.
Cuanto esfuerzo pueda hacerse a favor de la libertad de expresión bien entendida, debe hacerse. Dentro del decoro y del respeto pueden expresarse opiniones dentro o fuera de la Organización de las Naciones Unidas que beneficien la paz mundial y que fortalezcan las normas de una convivencia civilizada, necesaria e indispensable. Esto beneficia a todos y debe ser norma que practiquen los que ahora, en el seno de la ONU, trataron el tema soslayando la realidad de que ellos no practican lo que predican.
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