Publicado el 09-27-2012
Vinos surafricanos que resaltan
Por José R. Garrigó
Varios lectores han escrito mostrando sorpresa al leer en una de mis previas columnas que Sur África es un país donde se ha producido vinos por mas de tres siglos. Creo que parte de esa sorpresa tiene que ver con el hecho que durante muchos años existía una prohibición de importar productos surafricanos en muchos países, debido a la repulsa mundial contra el sistema de severa segregación racial llamado “apartheid” que regía en ese austral país. Dicha prohibición fue levantada en 1994 cuando Sur África introdujo una nueva legislación racial aceptable para la mayoría de sus ciudadanos y para los países que habían congelado sus importaciones surafricanas.
La industria vinícola de ese país sufrió considerablemente con la mencionada prohibición, sufriendo una reducción del área plantada con viñedos y, consecuentemente, la producción de vinos, limitándose básicamente a los destinados para el consumo nacional. La falta de promoción en los mercados importadores durante los años de la prohibición tuvo como resultado que los bodegueros surafricanos necesitasen tiempo y aplicar grandes esfuerzos para reorganizar sus previos contactos y canales internacionales de distribución. Afortunadamente para ellos, la calidad de sus vinos ha permitido que los mismos sean cada día mas vistos en los anaqueles de las tiendas del giro. Y, mas importante aun, que hayan sido bien aceptados por los consumidores.
Una de esas bodegas que ha penetrado exitosamente el mercado norteamericano es Glen Carlou. Sus orígenes se remontan a 1985 cuando Walter Finlayson, uno de los mas prestigiosos bodegueros surafricanos del momento, compró una parcela de tierra en la ondulante zona de Paarl, una de las mejores del país para el cultivo de la vid, a la cual le puso como nombre Glen Carlou rememorando y en honor a sus antepasados escoceses. En 1995 el grupo vinícola Hess hizo una inversión en la compañía y en 2003 adquirió el control y se hizo cargo de la administración de la misma. Actualmente la propiedad tiene una extensión de 145 hectáreas (358 acres) de las cuales 75 están plantadas con vides. La familia Finlayson eventualmente se retiró de la empresa. Su actual Maestro Bodeguero es Arco Laarman, quien se incorporó a la bodega en 1999 y ha ido elevando la calidad de sus vinos con el apoyo del mencionado grupo Hess. Dicho grupo también es propietario de las conocidas bodegas Hess Select, en el Valle de Napa; Artezin, en el Valle del Río Ruso; Colomé y Amalaya en Argentina; Peter Lehman en Australia y otras.
Dos de los vinos de Glen Carlou probados recientemente, ambos bajo esa marca y con D.O. Paarl son comentados mas abajo.
2010 Chardonnay: Color oro pálido con ribetes verdosos, nariz que recuerda cítricos y manzanas de piel verde, pleno en cuerpo, suavemente mantequilloso, toronjas, vainilla y sabores extraídos de la barrica.
2009 Grand Classique: Color granate oscuro con bordes violáceos, nariz que recuerda granos de café tostados y láminas de cedro, especias, plenitud de cuerpo, sabores de frutas negras maduras y compotas de ciruelas, taninos maduros que yerguen el vino, final que perdura en el retrogusto. Un vino que está en su plena juventud.
Glen Carlou elabora vinos a base de Pinotage para el mercado doméstico. Pinotage es una uva que muchos aficionados aprecian e identifican como la variedad emblemática surafricana. La misma es un cruce de Pinot Noir (la uva negra clásica de Borgoña) y Cinsault (una uva típica de la zona del Valle del Ródano francés). Por lo tanto es una uva noble por cruce de dos variedades de vitis vinífera y no una uva híbrida. Pinotage fue creada en Sur África en 1925 al tratar de combinar las mejores cualidades de Cinsault, una uva robusta y que aporta cuerpo, con Pinot Noir, una variedad con la que se hacen grandes vinos pero que es muy difícil de cultivar exitosamente. En mi opinión, con Pinotage se puede elaborar interesantes vinos y, más importante aun, bien diferentes de los hechos a base de las ubicuas uvas “internacionales” que abundan en el mercado.
No he tenido la oportunidad de visitar Sur África. Los que lo han hecho dicen que ese austral país goza de una increíble belleza natural. Su industria vinícola ha vuelto a sus laureles originales y, por suerte, aquí podemos disfrutar de muchos de ellos. No hay dudas que el grupo Hess sabe escoger los mejores lugares del mundo donde cosechar y obtener la fruta ideal para elaborar vinos y establecer sus bodegas. He probado la mayoría de los vinos de los distintos países donde ellos elaboran y encuentro que no solo reflejan sus respectivos terruños sino también el esmero con que son elaborados.
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