Publicado el 09-29-2012
La amenaza que no queremos ver
Por Helen Aguirre Ferré Diario Las Américas
Algunos debates son más importantes que otros. Hay quienes piensan que se sobreestima la importancia de los debates porque fuera de miembros de la prensa y otros obsesionados sobre los temas políticos, son relativamente pocos los que dedican el tiempo para escucharlos. Esta vez será distinto.
Muchos más van a ver este primer debate presidencial el miércoles 3 de octubre en donde el Gobernador Mitt Romney, como mínimo, tiene que empatar con el Presidente Obama para realmente poder seguir adelante en esta contienda. Este debate es importantísimo porque es obvio que la campaña de Romney en algunos estados clave anda muy mal. No todo es su culpa.
Claro que Romney ha “metido la pata” más de una vez. La última fue ese video en donde dice que el 47% de los que no pagan impuesto sobre la renta y dependen de los beneficios del gobierno se sienten como víctimas. Me recuerda lo que dijo el entonces Senador Barack Obama cuando dijo que él entendía por qué los votantes de Pennsylvania temían un cambio y se apegaban a su religión, cerveza y armas para sentirse seguros. Hay cosas que se pueden decir mejor o simplemente no decirlas y ambos lados han bebido de esas mismas aguas. La diferencia es que nadie le pone atención a lo que dice Obama y eso lo beneficia.
¿No es un problema que sólo la mitad del país pague impuestos sobre la renta (income tax) ? Es un modelo insostenible. La población envejece y hay menos jóvenes trabajando para llevar la carga de los beneficios sociales que esperamos tener como Medicare y Seguro Social en sus formas actuales. Aunque les suban los impuestos a los más acaudalados no es lo suficiente para cerrar la brecha de la deuda nacional que está por encima de $16 trillones. Peor aún, se requiere 24% del producto nacional bruto sólo para pagar los intereses sobre esa deuda.
Hay factores que no podemos controlar que agravan más la situación como la sequía que acabó con la cosecha de maíz o el enfriamiento de la economía china de la cual dependemos en ciertas industrias claves como el carbón. Desde luego que hay otros temas que no reciben la atención adecuada pero que sí tiene gran impacto, como la crisis en el Medio Oriente particularmente después del ataque en Libia.
Ya se sabe que la Casa Blanca sabía 24 horas después del ataque que la muerte del embajador Chris Stevens y tres estadounidenses más en el consulado de Benghazi el 11 de septiembre fue un ataque premeditado por al Qaida. No tenía nada que ver con un video sobre una película que ridiculiza al profeta Mahoma. La película en cuestión no existe, sólo son 12 minutos de un “tráiler” o promoción de ella pero una película completa parece ser toda una fabricación. El Presidente del Congreso de Libia, Mohamed Yusuf al-Magarief lo dijo en un programa dominical, “Face the Nation”, el 16 de septiembre. Si ellos lo reconocen ¿por qué nosotros no?
En la convención demócrata en Charlotte, el Senador John Kerry, quien se menciona como posible sucesor de Hillary Clinton como Secretario de Estado en un segundo periodo de Obama, dijo que si alguien dudaba de la seguridad nacional que le preguntaran a Osama bin Laden si el país estaba más seguro ahora que hace cuatro años. Ellos, que prohíben decir que estamos en guerra contra el terrorismo ahora están haciendo todo lo posible para encubrirlo. Curiosamente, el periodista Anderson Cooper de CNN no se los está haciendo fácil.
El equipo de CNN recupero el diario del Embajador Stevens en donde él habla de la creciente amenaza de al Qaida en la región y de que su vida peligraba. Esta administración ignoró las advertencias y vimos más de una docena de ciudades en la región quemar banderas estadounidenses. Sólo el hecho de que CNN haya podido entrar al consulado y buscar evidencia de lo sucedido demuestra que esta administración ni siquiera se aseguró que nada perteneciente a la seguridad nacional cayera en manos enemigas.
Hace once años murieron casi tres mil personas en Nueva York porque ignoramos las amenazas terroristas y ahora seguimos haciendo lo mismo y, hay que decirlo, el equipo de Obama es maestro en desviar el mensaje y la prensa nacional, con algunas notables excepciones, los siguen como ovejas obedientes. La prensa prefiere enfocarse en el video del 47% de Romney o los impuestos que pagó (ignorando los millones que dio a obras de caridad) mientras que el país resbala hacia un precipicio en cuanto a la seguridad nacional y económica.
Si Romney no toma el control del debate desde el primer momento el miércoles es difícil que pueda mantener la tensión electoral en donde hay muchos que esperan algo importante de él pero que de lo contrario votarían por Obama. ¿Por qué? Recuerden el viejo dicho de que “más vale malo conocido que bueno por conocer”.
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